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viernes, 26 de octubre de 2012

a tu miserable lado

cuando hoy
te vi
pasar
entendí que ya no estaba en
tu cabeza

no me reconociste
y yo te sentí
de inmediato

a tanta
distancia
me encuentro
en tus
pensamientos

aunque hace tiempo que no nos vemos
asaltaste
mi recuerdo
de inmediato

así te llevo
adentro
aún

tan dentro

y así
de ajeno
soy a tu
corazón

así de lejano

tanto
que ni te imaginas que
por un momento
triste
perro
de ojos humedecidos
pasé
a tu miserable lado

martes, 14 de agosto de 2012

Temístocles en el recuerdo


“Recuerdo incluso lo que no quiero recordar, y no puedo olvidar lo que quiero olvidar”.     
        
       Temístocles

martes, 24 de julio de 2012

leyendo a zurita

leyendo a zurita
descubrí
que la muerte se ovilla
en los versos
como en el fondo de un nido
de saliva y lenguas

leyendo a lihn
entendí
que el recuerdo
se retuerce
como una rama
con frutos
de reuma

leyendo a bukowski
aprendí
que la vejez se encurte
en el alcohol de mal vino
y en el interior
de latas de cerveza
baratas

leyendo a zurita
leyendo a lihn
leyendo a bukowski

los poemas son cenizas
el sabor de los versos
vinagre en la garganta
y en los dedos
huellas de nicotina

y al final
advertí
que leyendo a dante
la palabra estrella
me acerca
tres veces
al corazón

lunes, 16 de julio de 2012

mausoleo


mi tórax la tumba
con lápidas en las costillas
y viruelas en todos los nombres

vuestros nombres mortero
que mi cuerpo adoba
en barros y nauseas

mausoleo
sin cirios de estambre
sin flores de esperma
sin estantiguas llagadas
sin mármoles de gruyére

trampantojos en mi pecho
para recordaros

miércoles, 4 de julio de 2012

Desenladrillarme

Desenladrillarme de tu recuerdo desenladrillarme de tu imagen desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de tu pelo desenladrillarme de tu boca y de tus besos desenladrillarme de tu lengua desenladrillarme de tus labios y de tus manos y de tus dedos y de tus caricias desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de tus abrazos desenladrillarme de las noches y de las madrugadas desenladrillarme del humo del tabaco y de los hielos de los vasos desenladrillarme de kafka y de los gigantes desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de los paseos desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de tu olor desenladrillarme de tu sudor desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de las camas y de las sábanas desenladrillarme de los clash desenladrillarme de las borracheras y de las resacas desenladrillarme de bernhard desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de novelas y tratados desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de estudios y teorías y parafernalias desenladrillarme de recitales de poesía  y solos de piano desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de orquestas sinfónicas y ataúdes desenladrillarme de aceras desenladrillarme del tuenti y del facebook desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de todo desenladrillarme de todos desenladrillarme de ti

domingo, 1 de julio de 2012

En el túnel



De repente, se abrió el túnel como una grieta en la tierra reseca y cuarteada del alma.

Es el túnel que ya no recorreré de tu mano. El túnel irá rebosándose de Arial cuerpo 10 y de Times New Roman, y de todos esos tipos de letras que ni siquiera pueden articular una frase coherente para expresar lo que significas para mí.

Y de repente: el túnel.

Acarreo una antorcha, de nuevo, ahora por ti. Otra vez la antorcha, antorcha que tizna el enfoscado de letras ahumadas de negro pez, combustión que huele como el queroseno recalentado de los ferrocarriles polacos, esos en cuyo interior pensaba en ti mientras leía los letreros de las ciudades como Kutno y entonces ya no leía Kutno, leía en ellos tu nombre y me imaginaba que no puede existir nada más hermoso que eso: que alguien lea un letrero en mitad de la hostilidad de la noche extranjera en un helado vagón de los ferrocarriles polacos, un letrero en el que pone Kutno y no lea ya Kutno, que lea en él, por un momento, tu nombre –en el momento en el que la luz del compartimento lo ilumina fugaz al pasar por la ciudad desierta de Kutno-. Ya no pone Kutno: pone tu nombre. Y si alguien me hubiera preguntado por la ciudad por la que el tren, en su recital de aullidos y chirridos y humaredas y vapores sobre la tormenta de nieve, acababa de pasar, yo le respondería que hemos dejado atrás tu nombre, no Kutno.

Y tantas veces como repito y escribo Kutno son tantas veces que repito y escribo y pronuncio tu nombre.

Pero, lo cierto, es que Kutno se queda atrás, como sumido en un túnel de brumas, igual que tu nombre, también opacado por el túnel, por el mismo túnel trasero, enladrillado de palabras en Arial o Times, palabras que no significan nada porque las palabras no pueden significar mucho cuando me refiero a tu nombre y la prueba de que no significan mucho (o de que significan tanto, tantísimo) es que puedo llorar recordando ese letrero de Kutno como si en el letrero  pusiera tu nombre o puedo sentir ahora tu nombre tan alejado como se encuentra ese letrero de Kutno de mi vida y llorar también por ese letrero zarandeado en medio de la ventisca y la nevada y por ese nombre, tu nombre, helado en mitad de mi pecho, oscurecido en mitad del pecho.

Y el letrero de Kutno se eleva en lo alto de un poste hacia la noche gélida de Kutno y tu nombre arde arriba en la antorcha y con él se va pintando de negro la bóveda de mis recuerdos hasta oscurecerse de tristeza porque sé que, como me sucede con Kutno a donde nunca regresaré jamás, es muy posible que nunca retorne, ya, a tu nombre.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Recuerdo


Sebald, Campo Santo:

“El recuerdo de los muertos nunca acaba realmente”.

jueves, 30 de junio de 2011

Mi mente en las cloacas


Es doloroso arrastrarse, cada noche, por el asco del recuerdo. Es doloroso, cada noche, ser yo, y mantener la certeza de que la cabeza, la mente, se emponzoña con su baño ritual en tus cloacas.

jueves, 3 de marzo de 2011

La tela más áspera.


Con tu recuerdo me confeccioné una casulla: me produjo ronchones.