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miércoles, 14 de febrero de 2018

Editoriales que aman a sus lectores: capitalismo cultural y pérdida de aura



*Esta columna apareció en achtungmag.com:

http://www.achtungmag.com/editoriales-aman-lectores-capitalismo-cultural-la-perdida-aura/

Hoy es 2 de febrero de 2018, lo que significa que se cumplen 96 años de la publicación del Ulises de James Joyce. En efecto, apareció en una fecha que casi podría catalogarse como mágica o cabalística: 2 de febrero de 1922, es decir: 2-2-22. Quizás, en ese arcano ya tenía impresa la marca de agua de las enormes dificultades con las que el volumen iba a enfrentarse, desde censuras a problemas de edición, pasando por convertirse en una de las obras claves de la literatura del siglo XX, adorada y denostada a partes iguales. Y esa afirmación que se repite como un mantra: tal y como está la industria editorial a día de hoy, esa novela nunca vería la luz en nuestros tiempos. ¿Solo el Ulises? Muchísimas, muchísimas novelas más, sobre todo clásicos, que bajo la perspectiva del capitalismo literario editorial moderno, no existirían.

Es difícil imaginarse un mundo sin el Ulises, aunque puede que eso a muchos les provocase una gran alegría. Pero más complejo sería, aún, no disponer de Cien años de soledad, porque en numerosas ocasiones he podido leer afirmaciones de expertos al respecto: el mundo editorial de hoy no admitiría una novela como la de Gabriel García Márquez.
No admitiría una de las obras maestras de Gabo, como tampoco publicaría muchas otras que, además, significaron el debut literario de sus autores, por lo que tampoco existirían sus escritores. Seguramente, ni Kafka, ni Grass, ni Bernhard, entre otros muchos, verían sus textos en negro sobre blanco.
Evidentemente, esto presenta un grave problema en la concepción actual del mercado editorial. Las grandes editoriales no arriesgan ni un ápice en sus publicaciones, orientadas directamente a lo que vende y proporciona beneficios. Recordemos esas palabras de la instagramer @bei_uri respecto a la acusación de que la publicación de un libro firmado por ella es un mero acto de capitalismo cultural que nada tiene que ver con la literatura: “Las editoriales no son ONGs”, tal y como afirmó en un mensaje para defenderse.

En efecto, las editoriales son empresas que están obligadas a ganar dinero para mantener sus cuentas en saldos positivos, es decir, obtener beneficios. Con la literatura se puede ganar dinero igual que con cualquier otro producto. Se trata de vender libros o batidoras o refrescos de cola. Todo es igual. Todo enfocado de la misma forma en el mercadeo. Y aquí es donde las grandes editoriales cometen el pecado que, al parecer, algunas pequeñas editoriales han sabido corregir.
Porque una editorial podrá vender miles de libros de la última bazofia mediática o premiada en uno de esos paripés montados por las cuadras de agentes literarios. Pero cuando consigue colocar el producto (se trata de un libro, no conviene olvidarse de eso) y venderlo en masa, factura exclusivamente un artefacto sin alma literaria. Aquí es a donde yo quería llegar.
Las pequeñas editoriales, cada vez hay más de ellas en España, independientes y que están haciendo las cosas bien, privilegian otra cosa por encima de las ventas, una esencia que tan solo somos capaces de advertir, percibir y valorar quienes somos bibliófilos y tsundokianos, los amantes de la buena literatura: venden aura. ¿Pero qué significa esa aura literaria?

Fue el filósofo alemán Walter Benjamin quien escribió, en 1936, el tratado titulado La obra de arte en la época de su reproducción mecánica. Y tras semejante título se esconde una de las reflexiones más brillantes e inquietantes, y por qué no decirlo, incómodas, que afectan al mundo de la cultura hasta convertirlo en un estado dictatorial de capitalismo cultural.
Para Benjamin, una obra de arte es singular y original en tanto en cuanto posee lo que denomina como aura. Es aquello que la hace irrepetible y única. Por lo tanto, la reproducción técnica masiva destruye esa singularidad, destroza el aura de la obra, convirtiéndola en un mero objeto de consumo. Así que, de igual modo que Benjamin aplica esta tesis para las obras de arte, yo la extrapolo a la literatura. Las tiradas masivas de novelas concebidas como producto han perdido el aura que las pudiera convertir, originalmente, en textos culturales y literarios.
Por eso, las pequeñas editoriales lo han visto claro. Para competir con las grandes maquinarias que publican miles de libros e inundan el mercado con sus porquerías era necesario ofrecer algo más. Y ese algo más, además de esfuerzo, dedicación, amor por los libros, respeto por los autores y por los lectores, es saber mantener el aura literaria, aquello que confiere al libro de un valor atemporal y casi mágico. La filosofía que permitiría que ahora, en estos miserables tiempos que corren, el Ulises, o Kafka, o Proust, pudieran ser publicados.
Como lectores, como lectores que amamos la literatura, debemos atender a estas editoriales que preservan el aura de los libros y escaparnos de las otras como de una peste destructiva. Si no todas las grandes editoriales son sinónimo de mala literatura, sí que lo son de otras prácticas que atacan frontalmente a las preservadoras de aura. Y aquí entramos nosotros, como si fuéramos los monjes que velamos por la inviolabilidad de un monasterio sagrado.

La literatura, no nos engañemos, es algo sagrado. Algo sagrado que se ha manoseado, corrompido y prostituido hasta convertirlo en un negocio repulsivo al amparo de esa afirmación de que “una editorial no es una ONG”. Lo sagrado de la literatura radica en el aura que albergan las obras y las hace únicas e irrepetibles; estas obras conectan con nuestros rincones más oscuros, los iluminan, y los devuelven a la vida. Este tipo de literatura, podemos calificarla como literatura pura aunque no deja de ser la literatura de toda la vida, es incompatible con las tácticas industriales de mercado en donde cualquier método o práctica se permite, en donde la valía del libro se mide por los miles de ejemplares vendidos y no cuenta otra cosa.
Pero cuidado, este tipo de literatura pura no está reñida con la ruina. Una editorial pequeña e independiente no hace las cosas por amor al arte, no es una ONG, pero ama el arte. Esa es la diferencia. Una editorial de este tipo cuida su catálogo, mima sus ediciones, les alegra la vida a los lectores, no los emponzoña con subproductos de infra-autores vendidos como si fueran obras maestras. Una editorial así presenta escritores serios en sus casetas durante la Feria del libro, mientras a su alrededor la náusea de lo fatuo y de lo vergonzoso firma toneladas de ejemplares rellenos de nada.
El lector que desee virar esta dinámica editorial, la tiranía de la mesa de novedades y las grandes superficies, deberá atender a estos nombres: CombaLa bella VarsoviaTres hermanasMinúsculaJus edicionesMalpasoLa huerta grandeEdiciones del subsueloLa línea del horizontePasado & Presente… son sólo algunas.

Y voy a recomendar un libro de cada una de ellas, como una forma de apoyarlas, ayudarlas y difundirlas. Si los amantes de los libros y de la buena literatura no ensalzamos el trabajo bien realizado, entonces, ¿quiénes van a hacerlo? Ya he ido poniendo algunas de las portadas a lo largo de este artículo.

De Comba os aconsejo Memorias de Leticia Valle, de Rosa Chacel. De La bella Varsovia el poemario de Sara Herrera titulado Hombres que cantan nanas al amanecer y comen cebolla. De Tres hermanas, El diario de Virginia Wolf Vol. I (1915-1919). De Minúscula los seis ciclos, en seis volúmenes, de Relatos de Kolymá, de Varlam Shalámov. De Jus ediciones estaremos atentos a la próxima publicación de Relatos para piano, del formidable Felisberto Hernández. De Malpaso, la novela inédita de Malcolm LowryRumbo al Mar Blanco. De La huerta grande un ensayo de Jorge ComensalYonkis de las letras. De Ediciones del subsuelo un texto de mi admirado autor húngaro Miklós SzentkuthyLeyendo a Agustín. De La línea del horizonteCon las suelas al viento, de Martín Casariego. De Pasado & Presente el libro Las confesiones de Himmler, de Arno Kersten, y del que prometo reseña crítica en breve.

Como decía arriba, se tratan tan solo, afortunadamente, de unos pocos títulos de la mucha y buena literatura de calidad que publican este tipo de editoriales. Después, si queremos leer las novelas de Jorge Javier Vázquez, los poemas de la influencer de turno o del presentador de televisión famoso, pues podemos hacerlo, pero entendiendo que se tratan de artefactos comerciales, que en nada tienen que ver con la literatura, completamente desprovistos de aura.
O lo que es lo mismo: totalmente carentes de interés para nosotros, lectores.

sábado, 24 de noviembre de 2012

by the way



 para los tres: vosotros tres

os amo os amo os amo y prefiero escribirlo ahora aunque sea ya muy tarde las 4.31 de la madrugada y mañana cuando entre a trabajar en el subsuelo lo lamente pero es el instante en que ligeramente achispado por el ballantines con limón necesito de la escritura automática en bloques y sin correcciones porque os quiero muchísimo diana josé luis y nélida y quizás ni vosotros seáis conscientes de ello pero que más da el caso es ese que os quiero muchísimo

hoy he celebrado mi cumpleaños y josé luis se ha quedado hasta las 4 de la mañana aunque a las 8 y media tenía que  madrugar y diana estaba agotada de todo el día en la universidad pero aún así ha estado conmigo haciendo que fuera una noche inolvidable y nélida no ha podido venir pero me han dado los regalos también en su nombre unos libros de poemas de pasternak y de tranströmer y unas novelas de bernhard habéis acertado y os quiero enormemente a los tres

después he tomado un taxi para irme a casa y esto parece la canción un buen día de los planetas pero me da igual porque esa canción me gusta y en el taxi la radio desangraba mr jones de los counting crows y entonces me he acordado tanto de ti que no lo podía remediar y casi lloro no sabes como te echo de menos y me acordaba cuando viajábamos juntos a las 4 de la mañana en el taxi camino del castellana y ahora ya no es así y no puede ser así y yo te añoro infinitamente pero espero que un maravilloso refugio en la lombardía me pueda ayudar ya veremos

os quiero es cierto y no me canso de repetirlo y os admiro y una poquita cosa como yo no puede ni imaginar tener amigos como vosotros pero es cierto y lo escribo ahora y lo subiré al blog para que permanezca para siempre y que enorme escritor es bernhard y en el taxi sonaba missing you de john waits y yo venga a recordarte y luego cindy lauper y ya en casa llorando si llorando por ti y por tantas cosas escucho by the way de los red hot y todo va más o menos de una forma soportable hasta que llega el turno de dosed y me siento morir y el dolor sube desde el vientre y recorre el pecho y alcanza el corazón y no sabes cuanto te adoro y lo que te añoro y al llegar a los ojos me pongo a llorar y la culpa es de dosed y me siento cansado repentinamente y os amo y os quiero tanto y vosotros ignoráis el motivo de que os ame así pero os lo digo

vosotros me separáis del esparto o del baño o de la bañera o de los cortes o de ser eléctrico y aguas turbias cuando tras la electrocución pierda el control de mis esfínteres y tú también aunque ahora estés por ahí tomándote algo y lo ignores por completo


(pintura por cortesía de rafael zabaleta)

jueves, 5 de julio de 2012

Homenaje a los vencedores


vosotros
sí vosotros
once hombres que habéis rellenado europa con vuestras quimeras e intoxicado para siempre a quienes os han conocido
vosotros tan inmensos en la derrota que al final se os ha tornado victoria al lado del tiempo
vosotros once
sois los vencedores
bernhard
kafka
bufalino
houellebecq
hrabal
grass
sebald
kadaré
roth
handke
zweig
vosotros
sí vosotros
sois los ganadores

miércoles, 4 de julio de 2012

Desenladrillarme

Desenladrillarme de tu recuerdo desenladrillarme de tu imagen desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de tu pelo desenladrillarme de tu boca y de tus besos desenladrillarme de tu lengua desenladrillarme de tus labios y de tus manos y de tus dedos y de tus caricias desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de tus abrazos desenladrillarme de las noches y de las madrugadas desenladrillarme del humo del tabaco y de los hielos de los vasos desenladrillarme de kafka y de los gigantes desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de los paseos desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de tu olor desenladrillarme de tu sudor desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de las camas y de las sábanas desenladrillarme de los clash desenladrillarme de las borracheras y de las resacas desenladrillarme de bernhard desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de novelas y tratados desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de estudios y teorías y parafernalias desenladrillarme de recitales de poesía  y solos de piano desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de orquestas sinfónicas y ataúdes desenladrillarme de aceras desenladrillarme del tuenti y del facebook desenladrillarme de tu sexo desenladrillarme de todo desenladrillarme de todos desenladrillarme de ti

jueves, 23 de junio de 2011

Santísima Trinidad (literaria)


Santísima Trinidad austriaca: En el centro Bernhard, a la derecha Winkler, a la izquierda Handke; desde su descenso a los infiernos los contempla Walser.
Trinidad española: Dios Padre: Cervantes. Escoltado por: a la derecha Clarín y a la izquierda Luis Martín Santos.
Triada alemana: Uno y trino: Kafka. Derecha: Sebald. Izquierda: Grass.
Trinidad italiana: Centro: Bufalino. Derecha: Boccaccio. Izquierda: D´Annunzzio.
Santísima Trinidad checa: Al centro: Hrabal. Derecha: Kapec. Izquierda: Hasek.
Amén.

miércoles, 1 de junio de 2011

Tomás Verja, traductor de Thomas Bernhard


Tomás Verja, traductor de Thomas Bernhard,vivía en Tomelloso (¡coño, joder, como Plinio, el detective) y en las angustiosas tardes de calor manchego se dedicaba a poner, en Esperanto, las novelas del austriaco Thomas Bernhard, por aquello del fresquito, seguramente, del fresquito de Austria, se entiende, porque traducir era, para él, como tener aire acondicionado, decía, si lo hacía con un autor de un país frío.
Tarde tras tarde y noche tras noche, en blanco tras blanco, ponía negro sobre blanco y negro sobre negro, en algún amanecer salteado con un tazón de ajo blanco (para refrigerarse también por dentro, decía) y, así, se le fue derritiendo el cerebelo hasta creerse que Tomelloso (¡si, joder, el de Plinio, cojones), hasta que Tomelloso le parecía la Viena imperial, un pollino mohíno el pianista Glenn Gould y Honorio, el del bar, el actor del Burgtheater.
Tomás Verja, traductor de Thomas Bernhard al Esperanto, la última noche de su vida, antes de que le reventara la sesera, se fue donde Honorio y se trasegó tres litros de vino. Cada vez que se terminaba un chato le preguntaba a Honorio sobre que tal le había ido la representación del Pato Salvaje, de Ibsen, sobre detalles de la función; Honorio, cada vez que le preguntaba, lo que hacía era servir otro chato.
Después, sentado ante el volumen de Amras, ya en su escritorio, Tomás Verja, traductor de Thomas Bernhard al Esperanto, se preparó para traducir. Como al Príncipe de Salina, del Gatopardo, algo le dolió detrás de los ojos y zas, se le diluyó el cerebro saliéndosele por las orejas.
Casi una semana después, encontraron a Tomás Verja, traductor de Thomas Bernhard al Esperanto, medio podrido sobre su escritorio (al estilo de un Petrarca machego), sobre el libro de Bernhard, Amras, del que había empezado a traducir su titulo al Esperanto: Amras, había escrito, a mano, con una letra gótico florida.

martes, 24 de mayo de 2011

Todos tus discos


Cariño:
¿Cómo van las cosas en tu pequeño mundo?
He querido empezar esta carta con una frase sacada de Burning Sky, la canción de los Jam que tanto te gustaba, que tanto nos gustaba. Porque sí, en efecto, oigo tus discos, todos tus discos, todos esos discos que una vez, alguna vez, significaron algo.
Aquí el tiempo pasa despacio: fumo mucho -no, no he podido dejarlo-, veo a veces la televisión (fíjate, yo viendo la tele), también leo, leo hasta que me escuecen los ojos: Valéry. Eliot, Joyce, Kafka, Bernhard... No hay libro en cuyo fondo no encuentre una lágrima.
Pues sí, oigo todos tus discos. Al atardecer el tiempo se pone de tormenta, se levanta un aire frío desagradable. Frente a la chimenea, hipnotizado con el chisporroteo del fuego, casi puedo vislumbrar las notas de cada canción de Immaculate Fools o de los Silencers... entonces, cierro el libro que tengo entre las manos, de golpe, me abalanzo sobre el papel, con un ahogo escribo:
Cariño...

miércoles, 6 de abril de 2011

Las propiedades excitantes del lenguaje


En una batidora: un grueso volumen del Quijote (a ser posible la Segunda Parte); entero La insoportable levedad del ser (con un poco de comino para facilitar la digestión); unas hojas, tan sólo unas pocas páginas, de Bernhard (para dotar al brebaje de un toque de amargura); y un resumen conciso de una obra de Kafka (hay que proporcionar una especie de demi-glace como fondo de la bebida, sin abusar de la densidad).
Adornar con: unas gotas de sangre (de la misma arteria aorta si es posible).
Beber de golpe, de inmediato y experimentar, así, las propiedades excitantes del lenguaje.
Advertencia: posibles efectos secundarios: suicidio, tendencia al llanto, paro cardiaco, riesgo de escribir un best-seller de 800 páginas con aspiraciones de novela de calidad. Zafonismo/Cerquismo.
En casos mínimos (uno entre un millón): ¡puede generar analfabetismo!

lunes, 28 de marzo de 2011

Escritores


Roth, Zweig, Kafka, Rilke, Ripellino, Calasso, Mann, Bufalino, Handke, Bernhard... encontraron sus letras en el negro de la taza de café.
Porque la escritura es eso: los oscuros posos del terror.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Asfixia


En Bratislava, al atardecer, mientras cae la cellisca, los fantasmas de Kafka, Brod y Urzidil visitan la Plaza Mayor. En Viena, entrada la noche, junto al gasómetro, los fantasmas de Bernhard y Rilke vomitan sus palabras. En Budapest, al amanecer, Banffy y Maray se atragantan con palabras, me asfixian con su cháchara vertida en grandes volúmenes.