El
buzo llevaba horas en apnea. De pronto, quiso abrazar los cielos del mar y
volar entre las medusas mientras sus pulmones se adornaban con las gotitas
esmeraldas de lo infinito.
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viernes, 25 de agosto de 2017
Apnea
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martes, 17 de enero de 2017
el rapto de europa
os tragasteis todo el mar
porque teníais sed
de horizontes
y abrazasteis la noche
porque necesitabais sentir en la cara
nuestro sol de europa
-ese sol desesperanzado-
y os tragasteis todo el mar
y con el agua en los pulmones
y la sal en las pupilas
y las algas encadenadas a vuestros tobillos
ni siquiera el mar os quiso
y os arrojó de vuelta a las playas
y os depositó ahítos de arenas
sobre nuestros felpudos
esos que saludan con un
bienvenidos
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domingo, 15 de julio de 2012
Poeta
desde que soy poeta
en el corazón un alfilerazo
astillas en las uñas
ponzoña en la boca
y sangre fermentada por ti
desde que soy poeta
en la garganta amarguras
y en los labios costrones
y en las narices el humo acre
de la brea de la antorcha
desde que soy poeta
en el bolígrafo una carbonera
y en el papel todo el naufragio
y en la caligrafía torrenteras de tu fiebre
desde que soy poeta
en las pupilas el campo de cuervos
y en los ojos esa nube
que todo lo opaca
desde que soy poeta
desde que soy poeta
soy tú
soy tú
que ahora disfrutas de una boca
de una noche sin lunas y algas
enardecida de mar y sudor
soy tú
ajena al sabor agrio
de estos versos
en donde soy tú
viernes, 13 de julio de 2012
Oleada
cuando
la ola barra esta playa
y me arrastre hacia alta mar
donde aguardan
mi escila y mi caribdis
tengo la certeza
de que no me soltaré
de ninguna mano
para abandonar la orilla
y que no dejaré atrás a hero
en lágrimas por su leandro
cuando eso suceda
entenderé que tú fuiste
mi escila
mi caribdis
y que me aguardas
allá en donde el agua
amenaza desde el alga
al fango
para seguir sufriendo
domingo, 3 de junio de 2012
La desgracia del pez espada
la desgracia del pez espada no es su incapacidad para ensartarse su
apéndice en el pecho en hartura de existencia bajo corrientes heladas y mares
en guerra de pescados
la mayor desgracia del pez espada es saberse llamado emperador
emperador cuando con su cola golpea la agonía de maderas saladas de
cubierta bajo un cielo azul como lo fue su techo que no lo pudo proteger y
cuando a la luz del día brillan sus harinosas escamas como dos pequeños sexos
hirvientes y en la boca enferma de boqueo la absoluta certeza de que un cartel
con un pincho se le clavará en su ojo opacado y en él rotuladas en tiza las
palabras emperador
es una desgracia conocer ese futuro mientras en cubierta se borbotea
por sobrevivir aunque se conozca la prolepsis de cubetas de hielo picado sobre
el lomo y rociadas de ácido bórico y todas esas asquerosas gaviotas infecciosas
sobrevolando para capturar el mayor y más jugoso bocado de la desgracia
y es una desgracia pero hay peores desgracias como la del pulpo
descerebrado a golpetazos contra la orilla para que luego no resulte duro en la
cocción
o la desgracia de que tú no me ames
eso sí que es una desgracia marina topográfica insondable de simas
abisales y corrientes del golfo extendidas sobre capas de salmuera
toda una desgracia ahumada y deshilachada en lonjas de mojama
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jueves, 13 de mayo de 2010
Berlín tuvo mar

Un día, por unos instantes, Berlín tuvo mar. El mar de tus ojos que desde la ventana se proyectaba sobre el Spree, el mar de tu pelo que caía en cascadas sobre la almohada, el mar de tu nombre sobre el que nadé para extinguirme en sus orillas.
Berlín -unos segundos- tuvo mar, inundó con las ondas de tus labios la Puerta de Branderburgo, anegó con las olas de tu cuerpo las escalinatas del Reichstag. Las mareas de tu corazón, el sístole y diástole que marcaban bajamares y pleamares, bajamares y pleamares en los que dulcemente me dejaba mecer, en los que plácidamente me dejaba ahogar...
Sí, por unos momentos Berlín tuvo mar, pero en un suspiro -tu suspiro arrastrado por el viento- dejó de tenerlo. Y todo fue lodo y barro, se retiraron las aguas y, tras ellas, sólo dejaron muerte y destrucción.
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