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miércoles, 23 de agosto de 2017

Artista del Llanto


Y llegó un día en el que el Artista del Hambre no pudo soportar su hambre y mordisqueó un mendrugo. Cancelaba, así, años de ayuno. Desde el estómago le retrepó una sensación de calor y derrota. Entonces, por varias décadas más, solo fue un Artista del Llanto.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

cansancio

cuando
lloro
de agotamiento
y la respiración
del monstruo
es un esfuerzo
de angina

cuando
los cascos
estos mis cascos
de minotauro
moribundo
duelen en
llagas

cuando
el músculo
este mi músculo
de hombre elefante
tensa el costillar enrejado
como dos bueyes
arrastran del
arado

entonces
entonces

necesitaría una
partícula
de tu
apoyo

sería tan fácil
una llamada
o un pequeño
sms
de ánimo

y que sabes de
mi mañana tan
terrible
de lunes

que te acuerdas
para que todo me sea
más
dulce

sería muy sencillo

salvo que tú
ahíta de
alcohol
y de sexo
estés tan
agotada
como yo

exhausto de la 
vigilia insomne
purulenta de tristura

por eso
pulsar las teclas
del móvil
sea para ti un trabajo
inhumano

y
claro
yo no merezco tanto
esfuerzo


martes, 25 de septiembre de 2012

nebulizador


nebuliza todo mi llanto en partículas para que te agarre del pelo allí donde te lleve y empapada en mi vapor ni aún así reconozcas que soy yo

lunes, 9 de julio de 2012

(Fue una) Semana Santa de llanto y lodo


Las 5.30 es una mala hora para levantarse e ir a trabajar, sobre todo si es en Semana Santa, en esta Semana Santa de llanto y lodo, en esta Semana Santa petrarquista que encumbró por arte de las mentiras a su Laura y que a mí, como al italiano, me trae recuerdos de la calidez de tu cuerpo y el aroma de tu pelo cuando apoyabas tu cabeza sobre esa almohada que estas noches se arrastra junto a mis oídos helada, y aún así, todavía puedo olerte.

Las 5.30 y afuera llueve y te recuerdo en cada chasquido de las gotas contra el alféizar de la ventana, ese que crujía al compás, un metrónomo de nuestro amor, porque nosotros éramos más de cerrar los bares y cuando desciendo por las escaleras del portal entre todas esas sombras puedo vernos subiendo las escaleras del portal entre todas esas sombras, camino de redimirme en ti.

Las 5.30 y el aliento de los Gin-Tonics en tu boca, ese que te respiraba cerquita, las 5.30 y el tabaco anguilado en tus dedos, esos que me acariciaban para extender toda la nicotina por mi piel, las 5.30 y toda tu piel y toda tu espalda.

Las 5.30 y mientras tomo un café puedo contemplar la cama en donde te amé, ese lado de la cama en donde te amé, y extrañamente el café me sabe a lodo, un sabor salado como el océano de tu sexo, un sabor acre como el olor a humo crampado en tu pelo, un sabor.

Las 5.30 y hundo mis manos en los bolsillos como si fueran tus pechos y extraigo una gran cantidad de lodo, un lodo espeso y denso, un lodo que se me escurre entre los dedos y chorrea goterones por el pasillo.

Las 5.30 y debo marchar a trabajar… la cortina de lodo se cierne sobre mis ojos, me cubre la cara y entonces, descubro, que fuiste tú,besándome en las manos, quien me sacó de la animalidad.

Por favor, mientras el lodo me ciega y tan sólo por tu olor puedo localizar la cama y orientarme en la habitación, por favor, susurro, imploro: no me sumas de nuevo en la animalidad.

No podría soportarlo.

No podría soportarlo más.

No podría soportarlo nunca más.

viernes, 6 de julio de 2012

Llanto sobre las calles

esa madrugada en que tu llanto explotó sobre las calles descubrí entonces que llevaba una marca de rechazo como un velo negro y comprendí que no era nadie esa madrugada en que tu llanto explotó sobre las calles y yo te amaba tan fuerte que sin llorar como tú no podía dejar de llorar y yo te amaba tan fuerte que sin temblar no podía dejar de temblar y yo te amaba tan fuerte que sin hablar no podía dejar de hablar en esa madrugada en que tu llanto explotó sobre las calles y descubrí entonces que nada era y que nada sería y que varado en el rechazo era inmenso como un cachalote despistado que muere en arena y tú eras como un delfín de los zoológicos que ejecuta cabriolas y pasos a dos en esa madrugada en que tu llanto explotó sobre las calles y las verjas y los cerrojos se cerraron sobre nosotros de una forma ya irremediable y para siempre en esa madrugada en que tu llanto explotó sobre las calles y yo tuve la certeza de que no merecía el castigo y que tampoco te merecía a ti en esa madrugada en que tu llanto explotó sobre las calles