jueves, 3 de marzo de 2011

La tela más áspera.


Con tu recuerdo me confeccioné una casulla: me produjo ronchones.

Pulsión erótico-fúnebre


¡Al hoyo, al hoyo! -gritó alborozado ante las perspectivas que se le presentaban de disfrutar con ella: y la descendieron (el ataúd chirrió lentamente) a la tumba.

Olores de la fruta y la verdura


Oliste a melón maduro en las playas de la Costa Rica del recuerdo; oliste al plátano verde y amargo en las costas de pistachos; oliste a piña, a trufa, a verduras en sazón (con unas gotitas de amoniaco desinfectante).
Oliste a todo eso , pero, sobre todo, apestaste a ti: fruta prohibida/fruta podrida.

El Hombre y el Espacio


Soy un hombre que viaja en autobús, en tren, en metro, en automóvil. Soy un hombre que devora kilómetros en avión, que engulle los largos espaguetinis de vía férrea, que chupa el sorbete congelado del aire de las toberas de Lufthansa. Soy un hombre que consume, tritura, devora distancias a golpe de páginas de libros, a salto de renglones: me alimento de palabras y regurgito desesperanzas. Me amamanto de ti, tan lejana, encastillada en el casco antiguo, en tu casco antiguo de tu ciudad, fortaleza a la que jamás alcanzaré.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Asfixia


En Bratislava, al atardecer, mientras cae la cellisca, los fantasmas de Kafka, Brod y Urzidil visitan la Plaza Mayor. En Viena, entrada la noche, junto al gasómetro, los fantasmas de Bernhard y Rilke vomitan sus palabras. En Budapest, al amanecer, Banffy y Maray se atragantan con palabras, me asfixian con su cháchara vertida en grandes volúmenes.

viernes, 25 de febrero de 2011

En mi pc nuevo


En mi pc nuevo alcanzo a escribir nuevas palabras para definiciones viejas. En mi pc nuevo puedo registrar como tu presencia es un virus ante el que no parezco tener defensas. Soy una aplicación de Word presta a caducar, una instalación pirata de la vida, un programa venido a menos, que una y otra vez se cierra en el error y que fracasa en el reinicio. Porque mi procesador no tiene un corazón, un núcleo, ni un disipador que a mil revoluciones, avente la mierda y evite de la calentura, de la cocedura del fracaso que representa cometer una y otra vez los mismos errores y no recuperarse, nunca, del error grave, tan grave, del sistema.

No, no existe un gran, enorme botón: de reinicio del sistema.

martes, 22 de febrero de 2011

Viena


Hay diferentes Vienas, muy distintas en función de los tristes personajes que arrostraron sus calles: la Viena de Mozart, la de Bernhard. la de Freud, la de Francisco José... hundido en la Cripta de los Capuchinos, en la marea movediza de la Viena de Joseph Roth, frente al féretro del archiduque: me pregunto dónde está mi Viena; nuestra Viena. Asfixiada bajo una tonelada de pasteles, de porciones Sacher y apfelstrudel, aplastada bajo una escombrera de dolores.