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domingo, 8 de diciembre de 2013

Proyecciones



“El mundo del arte, lejos de limitarse a parecerse al mundo del cual formamos parte, se afirma como proyección de ideas, teatro, efecto engañoso, ilusión óptica, espejismo (…) A nosotros nos incumbe la tarea de descubrir el rastro del sistema de ideas cuyo signo es el relato, desmontar los hechos narrados y estudiar sus relaciones con los conceptos que expresan”.

Jean Weisberger.      
Nota final a la novela de Hugo Claus El asombro.
Anagrama, Barcelona, 1995,
Traducción de Malou Van Wijk.
pp. 289-296.

(Grabado de Anton Pieck)

lunes, 8 de abril de 2013

novela

 novela: arte de contar lo que le sucede a los personajes

miércoles, 13 de marzo de 2013

Juan Carlos Rodríguez Bretón intenta vender libros


(extracto de una conversación en un local puborama)

el escritor leproso, el escritor tísico, el escritor enteco y emaciado, Juan Carlos Rodríguez Bretón, mire usted ya nada puede sorprendernos, había conseguido publicar una novelita intitulada Damero de ángel, y henchido de orgullo y gloria, un orgullo y una gloria que no cabía bien en su costillar tuberculoso, ni corto ni perezoso ni sin vergüenza, se encaminó al Caserío del Birria, librería papanizante, papanatas y negada de sí misma, en donde del enanismo mental se hacía Arte y del Arte esputos, en donde se exponían todos los libros que no eran pero eran, no sé si me explico o si me sigue usted, sí señor sí que lo sigo perfectamente, se explica usted muy bien, pues eso decía, donde se exponían todos los libros que no eran libros pero eran también libros y se exhibían en mesitas los que eran pero no debían ser... uf, que lío, bueno, que la obra de Bretón, claro, ni era, ni debía ser y ni estaba ni podía ser, pues no aparecía entre los rimeros de libros en sus mesas de novedades y allí convivían volúmenes de literatura y paraciencia, de paraliteratura y ciencia, de novela negra con un muy mal aspecto tornado a hiel, libritos todos ellos de santurrones literatos que eran, vaya que eran, y a Bretón le dio como un visaje, una especie de paralís al no encontrar su amoroso librito confeccionado con tanto esfuerzo y comenzó a llorar vinagre, algo que hubiera sido muy notable de no haber comprendido que su vida literaria era eso, una enorme botellita de vinagres... ¿y sabe lo que hizo?, no señor, que no lo sé, si no me lo cuenta usted... pues yo le contaré lo que hizo: regresó a su casa y se zampó en ensalada bien avinagrada (incluso la aliñó con Módena) los ejemplares de Damero de ángel que tenía; el pobre diablo había entendido que era ese el mejor destino para su obra, servir de alimento ulceroso a las paredes de su estómago literario irritado y ensangrentado... y ahora tomemos otro vinacho, ¡y unos pajaritos fritos!

domingo, 3 de marzo de 2013

un novelista

un novelista no se compromete a nada ni con sus novelas refleja ni propone ni resuelve

un novelista no vende novelas

un novelista no sabe de marketing

un novelista se opone con violencia a los esfuerzos de su editorial

un novelista no manifiesta nada en sus novelas ni toma partido ni posiciones

un novelista no tiene pareceres un novelista tiene argumentos y tramas e historias

un novelista no decide en sus novelas sobre la vida ni sobre el arte ni sobre el compromiso

un novelista decide sobre sus personajes

un novelista escribe


y escribiendo novelas
un novelista
nunca
nada

viernes, 9 de noviembre de 2012

arte nuevo de hacer tragedias



para convertir mi vida
en una obra de arte
se necesitan
cinco actos canónicos
repartidos en
rechazo
abandono
humillación
fracaso
desamor

para convertir mi vida
en obra de arte
deberán aparecer
una serpiente venenosa
una caja repleta de mierda
un castrado
un idiota
un hijodeputa
un desgraciado

atendiendo a estas normas
mi vida será una obra de arte
se habrá convertido y
completado
en la más brillante de las
tragedias

(y no sobrará
de fondo
el ejecutor
coro
de carcajadas)