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lunes, 6 de enero de 2014

Talento



“La alusión a Dante, a Homero, abole la alienación: en el arte moderno, eminentemente subjetivo y oscuro, la referencia tiende un frágil puente entre el autor aislado en su mundo y el público. Lo que el lector reconoce le impulsa en cierto modo a avalar todo lo demás (…) El escritor, no lo olvidemos, persigue el asombro, no la claridad, ni la belleza clásica. (…) Pretende hacernos participar en la elaboración de una obra que ya no se presenta, acabada y perfecta, ante un lector pasivo, sino que exige de él que la prolongue. La comprensión ya no se designa la recepción de algo acabado; es ante todo el esfuerzo que consiste en colaborar en su génesis (…) Nos invita a dar, a expresarnos, a ejercer nuestro talento creador, tanto y más que a soportar el de otro”.

Jean Weisberger.      
Nota final a la novela de Hugo Claus El asombro.
Anagrama, Barcelona, 1995,
Traducción de Malou Van Wijk
pp. 289-296.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Proyecciones



“El mundo del arte, lejos de limitarse a parecerse al mundo del cual formamos parte, se afirma como proyección de ideas, teatro, efecto engañoso, ilusión óptica, espejismo (…) A nosotros nos incumbe la tarea de descubrir el rastro del sistema de ideas cuyo signo es el relato, desmontar los hechos narrados y estudiar sus relaciones con los conceptos que expresan”.

Jean Weisberger.      
Nota final a la novela de Hugo Claus El asombro.
Anagrama, Barcelona, 1995,
Traducción de Malou Van Wijk.
pp. 289-296.

(Grabado de Anton Pieck)

viernes, 22 de noviembre de 2013

Hugo Claus: literatura e Historia



“El “modernista”, revolucionario, contemplador del pasado, se vuelve de hecho continuamente hacia él. Destaquemos sin embargo que no lo restituye a la manera de los historiadores (…) Conocer la historia, cabe objetar, siempre significa crearla (…) Evocar el pasado, por oposición a un presente movedizo y a un porvenir incierto, no significa aferrarse a algo fijo e inmutable –puesto que la idea que del pasado se hace de Claus puede cambiar de un momento a otro-, pero de todos modos definible, menos escurridizo y pérfido que el enigma que estamos vivendo o que viviremos en el futuro (…) La historia ofrece un punto de apoyo y de comparación que, por muy inestable y precario que sea, permite comprender mejor el presente, verlo en perspectiva (…) La historia se repite, dicen. Tras la línea recta que conduce del nacimiento a la muerte, más allá de la cronología que, al desgranar los años, los días y las horas, nos va aproximando inexorablemente a la nada, se vislumbra entonces el círculo del eterno retorno”.

Jean Weisberger.      
Nota final a la novela de Hugo Claus El asombro.
Anagrama, Barcelona, 1995,
Traducción de Malou Van Wijk
pp. 289-296.