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viernes, 4 de enero de 2019

Resumen de 2018: Los mejores libros que hemos reseñado en Achtung!


Este artículo apareció en achtungmag.com:
Resumen de 2018: Los mejores libros que hemos reseñado en Achtung!

Por segundo año consecutivo tengo el inmenso placer de poder recopilar, desde esta columna de El Odradek de los viernes, aquellas que nos parecen las mejores lecturas de entre las reseñas críticas que hemos realizado en Achtung! Hoy pienso hablaros de todos aquellos libros que, de una u otra forma, me han dejado huella, y reservaré para la columna del día 28 la crítica del libro del año 2018 para Achtungmag, como el año pasado lo fue Calle Este-Oeste(Anagrama) de Philippe Sands. Vamos con el repaso, porque hay mucho, y afortunadamente, mucho bueno.

Es de justicia comenzar hablando de un libro que me llegó a finales de diciembre de 2017 y que, por ello, no pude incluir en lo mejor de ese año a pesar de sus evidentes méritos. Así que lo traigo ahora a este repaso como una cuestión de equidad literaria. Se trata de la primorosa edición de los Historias sicilianas del italiano Giovanni Verga, editado por La línea del horizonte.
Una colección de relatos fundamental para comprender el verismo y estremecernos con unas historias tremendas que sitúan al hombre siempre en el filo de lo trágico. Este es link a la crítica aparecida en Achtung! el mismo 31 de diciembre de 2017:
Ya que estoy hablando de relatos, un libro que me ha resultado notable, de la mano de una editorial joven e independiente, fue el de Mario BlázquezLa noche divide el día, publicado por Editorial Dieci6. Un compendio de relatos inquietante, que bordean todos el filo del desastre, los mundos subterráneos y el análisis psicológico perturbador:
En el sector del ensayo cabe destacar la magnífica labor de la editorial barcelonesa Ediciones del subsuelo. Siempre he afirmado que tienen auténtica vocación ensayística —en su catálogo se codean algunos de los mejores autores con trabajos sobre escritores memorables tales como MusilDostoyevskiKadaré—, y este año han sido pródigos en publicaciones de calidad.
Uno de los textos realmente brillantes fue el Ensayo sobre la comedia y los usos del espíritu cómico, firmado por George Meredith, todo un clásico:
Y otro de los libros importantes que publicó Ediciones del subsuelo en 2018 fue el ensayo sobre la figura literaria de Robert Musil, El hombre exacto de Jean-Pierre Cometti:
Una tercera entrega notable de Ediciones del subsuelo para el pasado año fueron las Glosas de Karl Kraus, ejercicio periodístico y ensayístico de gran inteligencia y mordacidad para un retrato de laEuropa de primera mitad del siglo XX:
La cuarta y última entrega ensayística de la editorial fue el libro Ismaíl Kadaré: la Gran Estratagema, aproximación a la literatura del autor albanés más universal llevada a cabo por quién escribe estas líneas. Achtungmag tuvo la amabilidad de reseñar mi ensayo:
Siguiendo con el ensayo, la editorial Círculo de tiza nos regaló el prodigioso Leer es un riesgo, del profesor Alfonso Berardinelli, un texto que me marcó, me hizo reflexionar, y que se aproxima a la literatura de esa forma integradora y colectiva en que yo la entiendo. Uno de los ensayos del año:

No todo en el ensayo va a ser teoría literaria o aspectos bélicos de la Segunda Guerra Mundial, dos de los temas más tratados por el mercado editorial últimamente. Allá por marzo llegó a las librerías En guerra con los berberiscos, que lleva por subtítulo Una historia de los conflictos en la costa mediterránea, del escritor, historiador y novelista Juan Laborda Barceló.

Publicado por Turner, el texto resulta imprescindible para comprender las relaciones de poder establecidas en el Mediterráneo a lo largo de los reinados de Carlos I y Felipe II, y de cómo intentaron ganarle costa a los moriscos. Un texto necesario para ubicar y desenmarañar los conflictos de aquellos tiempos, plagados de piratas, capitanes, fortalezas y un puñado de hombres heroicos:
Otro de los ensayos importantes del año, también libro de historia e indagación periodística, es el publicado por Libros del Asteroide y escrito por el francés Oliver RolinEl meteorólogo. La durísima historia de la caída en desgracia (sin saber muy bien el motivo) de uno de los meteorólogos más importantes de la Unión Soviética de Stalin, y su posterior internamiento en un campo de trabajo en el Mar Blanco. Un crudo documento sobre el final de los ideales utópicos y la maldad del poder:
Dentro de los libros de historia, la editorial Pasado & Presente han venido marcando una de las diferencias este año. Sus publicaciones sobre asuntos relacionados con la Segunda Guerra Mundial han sido notables, y entre ellas destaca el monumental volumen Las confesiones de Himmler: Diario inédito de su médico personal. Son las transcripciones de las charlas que mantuvo Felix Kersten, terapeuta de Himmler, con su paciente, y aportan una luz sobre algunos aspectos que resulta espeluznante:
Ya que hablo de Pasado & Presente no puedo dejar de mencionar una de las mejores publicaciones que nos han ofrecido en 2018. No es un ensayo, sino un ensayo de ensayos. Un libro sobre libros, un compendio que reúne aproximaciones críticas a las mejores obras de la literatura universal en las miradas de una serie de expertos notables, una obra de consulta, de referencia como es La literatura admirable, del Génesis a Lolita:
Dentro de la poesía es obligado mencionar la Antología poética de Sylvia Plath editada por Navona, en forma bilingüe y con la nueva traducción de la también poeta Raquel Lanseros. Como el nombre de la colección en la que se inserta, esta recopilación de poemas es ineludible:
En Achtung!, también nos hemos preocupado del teatro, cuando las funciones a las que hemos acudido han merecido la pena. Por supuesto, Wadji Mouawad siempre tiene un sitio preponderante entre nosotros. Le dedicamos un artículo para repasar su descollante obra, con Un obús en el corazón o esa intensa y genial tetralogía titulada La sangre de las promesas (LitoralIncendiosBosques y Cielos —las cuatro en KRK ediciones—):
Después, tuve la inmensa fortuna, y así lo escribí, de presenciar Nuestra inocencia, interpretada de forma estremecedora en el Teatro Valle Inclán del Centro Dramático Nacional de Madrid. Las impresiones de esta experiencia extra teatral, aquí:
Siguiendo con los escenarios, uno de los descubrimientos más agradables del año, de mano del teatro combativo e independiente. fue La obra Factor limitante de Yolanda Vega, agresivamente interpretada en la sala de Intemperie Teatro por tres actores entregados en cuerpo y alma a la tarea de incomodar y obligar a pensar y reflexionar al público:
Entre las novelas de este 2018 agonizante, quiero destacar el puñetazo inesperado que resultó la impactante La vida invisible del italiano Lorenzo Amurri (Ático de los libros), todo un zambombazo de cómo resulta la cruda realidad de un joven vital y prometedor que se queda tetrapléjico tras un accidente, y de las visiones de la vida que nos ofrece desde ese instante, con la escritura al fondo como medio de salvación:
En cuanto a libros que no son específicamente del 2018, pero que he reseñado o releído, no puedo dejar de destacar Gilda en los Andes (Berenice), escrita por Fernando Marañón, novela que destila cine y recursos de género negro, y que reseñé aquí:
De igual forma, me aproximé a las Vidas de santos (Círculo de tiza), de Antonio Lucas. Una especie de ensayo de biografías de vidas malogradas por el genio, y cuya lectura me coincidió con el suicidio del Dj Avicii. Aquí os dejo algunas de las reflexiones que concluí al respecto:
Aunque aparecido en 2017, este 2018 he tenido la fortuna de adentrarme, por vez primera, en el universo maravilloso, en ese realismo mágico a la morava, del checo Jiří Kratochvil y su novela Buenas noches, dulces sueños, editada por Impedimenta. Ese imaginario desbordante y bélico me recordó mucho a las novelas de Günter Grass:
Desgajado de la enorme lista de libros de literatura rusa que aparece enumerada en Limónov(Anagrama) de Carrère, tuve la suerte de descubrir Moscú-Petushkí (Marbot Ediciones) de Venedikt Eroféiev, uno de esos libros empapados en vodka que resultan cruciales para intentar comprender algo de la idiosincrasia ininteligible de los rusos y por extensión de la Unión Soviética de Brezhnev:
La lista de clásicos que he releído es enorme, y quiero destacar aquí mis reencuentros con Houellebecq(volví a LanzarotePlataformaLa posibilidad de una isla y Ampliación del campo de batalla —todos ellos en Alfaguara—), con La muerte en Venecia de Thomas Mann (en Edhasa) o con la edición conmemorativa de ese monumento narrativo que es El corazón es un cazador solitario de Carson McCullers (Seix Barral).
He dejado para el final aquellos que son, para nosotros, Achtung!, los tres mejores libros del año: en el tercer lugar nos encontramos con un ensayo prodigioso y magníficamente traducido por Ainize Salaberri. Se trata de la visión que sobre su madre Anne Sexton nos proporciona su hija Linda Gray, publicado por NavonaBuscando Mercy Street. El reencuentro con mi madre, Anne Sexton es, sin duda, uno de los mejores libros de este 2018. Los motivos por los cuales afirmo esto los encontraréis aquí:
En el número dos un libro que conozco al dedillo, aunque todavía no he podido reseñar para Achtung!: La Comedia de Dante en la edición, primorosa, de El acantilado. Me consta que es un trabajo innovador, casi transgresor, especialmente en el asunto de la versificación, que busca alejarse de algunas ediciones canónicas y recuperar el espíritu original de la obra. Prometo reseñarlo con cuidado a lo largo de 2019.
Esto me recuerda que, en la pila de libros pendientes, tengo auténticas joyas que han aparecido este 2018 y que por falta de tiempo no he podido atender todavía como querría. Entre ellos el atractivo Los demonios de Loudun de Aldous Huxley y editado por Navona, tres textos del prolífico Toni Montesinos: su novela El fantasma de la verdad (El desvelo ediciones), y dos ensayos interesantísimos, La ocasión fugaz (Calambur) sobre poesía española contemporánea y No habrá muerte, letras del Gulag y del nazismo (en Fórcola).
Tampoco me olvido del último poemario de Juan Carlos MestreMuseo de la clase obrera, (también en Calambur) o del enorme tomo sobre la Segunda Guerra Mundial que nos ha traído Ático de los librosEl auge de Alemania de James Holland.
Quizás algunos de los lectores más fieles a mi trabajo crítico echen en falta algunos enlaces a artículos que he escrito sobre otros títulos y que han tenido la ocasión de leer, pero eso se debe a que los he publicado en otros medios digitales y este Odradek de hoy se limita al material más interesante que hemos reseñado en Achtungmag.
Por cierto, se me olvidaba, en el número uno, el mejor libro del año para Achtung! es… Lo sabremos el próximo viernes en un Odradek especial que dedicaré por completo y en exclusiva a esa obra.
Mientras tanto, os deseo una feliz Navidad repleta de lecturas de calidad y estimulantes.

lunes, 22 de octubre de 2018

¿Por qué esas editoriales y no otras? Un tsundokiano y su biblioteca



*Esta columna apareció en achtungmag.com:
http://www.achtungmag.com/por-que-esas-editoriales-y-no-otras-un-tsundokiano-y-su-biblioteca/

Una asistente a mi taller de literatura comparada que imparto en la Agencia Literaria y Librería Proscritos de Torrelodones, que además interviene vía Skype desde Estados Unidos, me puso un Whatssap en dónde me pedía que expusiera en alguno de los formatos en los que me muevo habitualmente —vía Instagram, o en los blogs que administro— un compendio de editoriales de referencia, con sus características, en qué se especializan, los motivos que las hacen diferentes… Al parecer, en Estados Unidos hay verdadero interés en este asunto, que no es una cuestión baladí, puesto que no es lo mismo leer un título publicado por una editorial que por otra. A veces, es que ni parece el mismo libro. Por eso, entiendo que este sea un excelente tema para esta columna de hoy de El Odradek.

De editoriales ya hemos hablado en Achtung!, concretamente sobre aquellas que cuidaban con mimo y detalle a sus lectores. Os dejo aquí el enlace por si os interesa, y además creo que complementará muy bien a esta columna de hoy:
Lo cierto es que, si miramos a nuestras librerías, nosotros enfermos tsundokianos, de repente nos damos cuenta de que poseemos muchos más libros de una colección que de otra, o un mismo libro en tres ediciones diferentes. Esto, ¿a qué misterio obedece? ¿A nuestro afán compulsivo de comprar libros? ¿A nuestro Diógenes literario?
Desde luego que no, aunque haya quién piense que estamos chalados y que algo hay de eso. Realmente, las editoriales se eligen ellas solas, entran en nuestras casas y adornan nuestros plúteos porque así lo quieren. Me explico, es muy difícil decirle que no a un libro de El Acantilado, de Asteroide, deImpedimenta o de Periférica, por ejemplo, aunque no tenga nada que ver con nuestros gustos o ni siquiera sea de un escritor que nos guste.
Este magnetismo se debe al tipo de ediciones con valor añadido que practican esas editoriales. Traducciones cuidadas, encuadernaciones perfectas, un papel agradable, una tipografía exquisita, una portadas que son obras de arte… Y por supuesto, la rigurosa elección de los autores publicados, alejados —la mayoría de las ocasiones— de los meros criterios comerciales.
De manera que, si miro ahora mismo en dirección a las estanterías del estudio en donde escribo estas líneas, lo primero que veo es una fila de libros de El Acantilado. Y eso, claro, me agrada mucho. Esta editorial se caracteriza por las traducciones, magníficas, y no de novelistas que precisamente escriban en una de esas lenguas llamadas dominantes.
El catálogo de El Acantilado es un árbol repleto de frutos polacos, austrohúngaros, rusos, checos… Además, es notable la edición de volúmenes de cartas cruzadas entre escritores, y las biografías. En este último campo destacan dos empeños monumentales: el tríptico biográfico sobre Kafka de Reiner Stach y la Vida de Samuel Johnson por James Boswell. Entre el género epistolar, valgan como muestra las cartas de Stefan Zweig con Joseph Roth o las mantenidas con Hermann Hesse.
El Acantilado ofrece un repertorio impresionante de autores de los imprescindibles: Joseph RothStephan Zweig, la Premio Nobel AleksiévichTólstoi, o Kertész —otro Nobel de hace poco—. Recomiendo de su catálogo las novelas de Yuri Andrujovich y los libros del polaco Zbigniebw Herbert; y por dar un par de títulos que creo imprescindibles, El soldado Švejk, de Hašek o El jardín de los Finzi-Contini de Giorgio Bassani.


El Acantilado es la editorial indicada si buscas literatura centroeuropea, epistolarios y exégesis críticas y biográficas. Para leer siempre, pero en especial en el otoño y el invierno, con mantita de cuadros y en casa mientras afuera llueve o nieva.

En la siguiente balda de mi aparador encuentro la colección de publicaciones de Anagrama. Lo confieso: no soy muy seguidor de la línea crema de esta editorial, un catálogo que presenta uno de los mayores gruesos de narrativa en español (de hecho la colección se llama Narrativas hispánicas). A mí, este ejército de escritores, la mayoría de las veces me da un poquito de repelús y tengo muy pocos ejemplares.
Sin embargo, de la colección amarilla, es decir Panorama de narrativas, tengo muchísimos volúmenes. Ocurre como con la colección crema, es todo un ejército de escritores impresionantes, editados en cientos de volúmenes con buenas traducciones. Pero lo que realmente caracteriza a esta colección es la variedad de formas y estilos, con algunos de los mejores libros que he leído en mi vida.
Anagrama está publicando en esta colección la obra del Premio Nobel francés Modiano, todos los libros de John Fante, a BukowskiHouellebecqThomas BernhardBeigbeder, y tantos y tantos. Se mire a donde se mire solo se leen grandes nombres en los lomos de los libros apilados. Además, en su haber tienen la publicación de Bella del Señor, de Albert Cohen, novela para mí rupturista de las ideas que me hacía de la literatura, o a MagrisMartin Amis y Carrére. ¿Se puede añadir más?
Se puede. Anagrama ha editado en su Panorama de Narrativas libros descomunales, por los que tal vez no apostarían todos los editores. El diccionario Jázaro de PavicLa Gran Trilogía de Von Rezzori, o Calle Este-Oeste de Philippe Sands, libro del año 2017 —por cierto— para Achtung!:
Recomendaré dos autores en esta colección: el belga Hugo Claus y el polaco Kusniewicz. Y un par de libros necesarios: Las mentiras de la noche, de Gesualdo Bufalino, y Menos que cero, de Bret Easton Ellis.
Por si todo esto no fuera ya una locura, además, Anagrama ofrece los mejores libros de su Panorama de Narrativas en unas atractivas ediciones de bolsillo, los Compactos, que también copan toda una parte de mis estanterías.
Si lo tuyo es leer en el metro, o perderte un rato en el Starbucks de turno con un macchiato, y buscas buenas novelas contemporáneas, Anagrama es tu editorial.

Y junto a ellos, la colección de Tusquets, otra referencia imprescindible de buena literatura extranjera porque, en el tema nacional y salvando a Orejudo, prefiero no decir nada. Sin embargo, Tusquets y sus atractivos libros negros de la colección Andanzas destacan en la selección de autores, a veces minoritarios —el rumano Manea, que con persistencia han convertido en un clásico de la editorial— y otras veces de renombre mundial como Updike.
Sin embargo, últimamente parece que la apuesta por la calidad ha disminuido y que todo apunta a lo comercial. Una lástima. Al menos nos quedan libros extraordinarios que no conoceríamos de no ser por TusquetsBajo el volcán de Malcolm Lowry, por ejemplo. Y Kundera, siempre Kundera, por supuesto.
Tusquets: si quieres thriller nórdico o novela negra, mucha literatura anglosajona y norteamericana, o si prefieres leer en un banco del parque, o tal vez hasta paseando por la ciudad (yo lo hago, camino y leo, ¿qué pasa?), por su evidente carácter cosmopolita.
Ahora necesito recuperar una editorial algo menos obsesionada por el triunfo comercial. Me fijo en los volúmenes que tengo de algunas realmente pequeñas, independientes, o modestas; o simplemente, muy especializadas. Un ejemplo es la deslumbrante Nørdica, experta en libros de autores de los diferentes países nórdicos. Aunque, curiosamente, me apetece recomendaros su edición de la novela del germano Von Kleist, la archiconocida Michael Kohlhass.
Otra de estas editoriales es Periférica, con libros de una calidad enorme y que dedica especial atención a las literaturas francesas e italianas, entre otras muchas. Muy manejable, si decides viajar esta es tu editorial. Y como no, Ediciones del Subsuelo, con un repertorio que nace de una innegable vocación ensayística, con nombres como el Nobel André Gide o George Meredith, y en su faceta narrativa los talentos de Karl Kraus y Quenau o el magisterio del húngaro Szentkuthy.
Si lo tuyo es pensar y reflexionar hasta romperte la cabeza, especialmente con ensayos sobre literaturaEdiciones del Subsuelo es tu editorial. Para esos días en lo que no apetece una novela mientras dejas caer la tarde de domingo. Ahogarás los gritos de la radio y del fútbol sumergiéndote en estos volúmenes.
Os dejo varias reseñas que hemos escrito de publicaciones de esta editorial:
Después, otras joyas, como son los Libros del Asteroide, con su firme apuesta por volúmenes excelentes: Miklós Bánffy y su Trilogía transilvana o los de Angel WagesteinRodolfo Walsh o el norcoreano Bandi. Exótico pero cercano, este catálogo ha recuperado al gallego Blanco Amor y al mexicano Rafael Bernal y su descacharrante El Complot Mongol. La lista es interminable.
Asteroide: si tratas los libros como un miniaturista, los coleccionas con primor y los comprendes como objetos de arte y además te interesan las literaturas algo ajenas a nosotros como la búlgara o la norcoreana; y si disfrutas leyendo en la cama. Porque son para remolonear una mañana de sábado.
Como ejemplo, estas reseñas publicadas en Achtung!:
Interminable, también, es la editorial de referencia de los clásicos castellanos y universales por antonomasia: Cátedra. ¿Hay algo clásico hispánico que no esté editado aquí? Se trata de la mayor exposición de literatura castellana que uno pueda encontrar. Sus volúmenes de color negro, los de autores en español, y blancos, de los internacionales, llenan varias estanterías de casa. Desde CervantesLorca, de Lope de Vega a Galdós, teatro, poesía, nada se queda en el tintero. Y lo mismo ocurre con sus letras universalesDanteShakespeareHomeroVirgilioGoethe.
Además, las ediciones de Cátedra son enormemente didácticas y, en muchos aspectos, un modelo a seguir. Profusamente anotadas se completan con un minucioso prólogo y un trabajo de estudio e investigación del encargado de la edición (generalmente pesos pesados de la filología y la crítica) que convierten la edición de un clásico en un texto atractivo y nuevo.
Cátedra: clásicos y más clásicos, en especial Siglo de Oro y picaresca. Si gustas de pasar algunas tardes leyendo en el silencio de la biblioteca.
No me olvido de Impedimenta. Claro que no, tal vez sea una de las editoriales más atractivas del momento, o tal vez la que más. Ahora, su buque insignia es el talentoso, hasta lo estelar, Mircea Cӑrtӑrescu. Este rumano ha irrumpido con la fuerza que solo pertenece a los colosos literarios. Si no me creéis probad a leer Solenoide y después hablamos.

Impedimenta tiene un catálogo completísimo con algunas joyas excelsas: Buena noches, dulces sueños, del checo Jiři Kratochvil y que también reseñamos aquí:
Estamos ante una editorial que es como una caja de bombones, esto lo diría Forrest Gump, lo sé, pero es así. Cualquiera de sus libros encierra una golosina. Así que si eres un hedonista literario, que te gusta leer mientras fumas en pipa, bebes un coñac y escuchas música, estas ante la editorial de tu vida. Gran literatura escrita por grandes autores. Tan simple como complejo.
Hay otras muchas editoriales que por tiempo y espacio no puedo consignar ya aquí, rápidamente cito La línea del Horizonte para libros de viajes o el sensacional, riguroso y completo Fondo de Cultura Económica, una referencia en el ensayo histórico. Un ejemplo, esta crítica de un ensayo de Juan Laborda Barceló:
También, la incomparable Minúscula, con otro de esos repertorios de novelas de autores distintos, fuera de los círculos comerciales o recuperados después de un tiempo de olvido, o Pasado & Presente, con su trabajo de recuperación de textos históricos y ensayos sobre literatura, y Navona que presenta un catálogo sensible, emocionante, que equilibra con grandes clásicos como Faulkner o Kafka junto a libros biográficos…
En fin, unos pocos han sido los elegidos para este Odradek, pero el mercado está repleto de editoriales que publican sin parar. Otra cosa es que lo hagan bien, menos bien, excelentemente, o que busquen engañarnos. No debemos olvidar, y las editoriales tampoco, que el lector es soberano, y sabe muy bien a donde dirigirse para encontrar el caviar literario.
Por eso, nosotros los tsundokianos, si tenemos tal o cual libro en una u otra edición, no es producto de la casualidad, ni de la publicidad. Es gracias al aval de esas editoriales, un aval tan complicado de conseguir, porque se caracterizan por vender libros con un valor añadido: son libros con aura. Es decir, editados según criterios de calidad y buen gusto. Lo demás, sobra.

domingo, 31 de diciembre de 2017

2017: Historia de un año de libros, lecturas y emociones

*Esta crónica apareció en achtungmag.com:

http://www.achtungmag.com/2017-historia-ano-libros-lecturas-emociones/


Este 2017 que termina ha sido un año marcado por las excelentes lecturas de las que he podido disfrutar. Hubo muchas novedades interesantes, algunas, incluso han sido obras maestras de esas que no ya nunca podré olvidar, junto a felicísimos descubrimientos de rarezas literarias, algún que otro reencuentro con los clásicos de toda la vida y muy sabrosas relecturas. A continuación, en este penúltimo Odradek del año, voy a comentaros algunos de esos libros que han pasado por mis manos y mis ojos en este 2017 agonizante.

En efecto, llevo un listado en donde anoto con precisión y devoción cada libro leído. Supongo que en eso no me diferencio del cazador que coloca las cabezas de sus piezas en la pared. Así, desde 2007 consigno, primero a mano en una Moleskine, y después en un documento de Word con el nombre de Recuento (hay que modernizarse) los libros de cada año. El volumen de lecturas anual suele ser más o menos el mismo, aunque hay algunos años disparatados y otros algo más enflaquecidos, siempre a causa de quehaceres profesionales o personales que tanto influyen en mis ritmos de lecturas.

Poesía
El año 2017 empezó con algo tan complejo como la poesía actual, más aún si nos centramos en la poesía española, ese mar en calma en el cual parece que ya todo el mundo puede adentrarse con la mera excusa de tener algo que decir, ya sea famosillo, bloguero o presentador de televisión. En España podemos decretar por fenecido al poeta, dando paso al facepoeta o al instapoeta, cuyas principales características son un nutrido grupo de palmeros que le ríe las gracias mientras se harta de publicar mamarrachadas o pretende ser un epígono de Benedetti.

Sin embargo, como el escaso lince en España, aún queda un puñado de versificadores salvajes que parecen vivir en las agrestes montañas de la literatura, fieles a su voz propia y original, que no se casan con nadie y que son inasequibles al desencanto. Por eso, arranqué el año con poesía, con poesía española, con poesía española de la buena: en efecto, he sido capaz de colocar juntas las tres palabras y que no parezca una aberración. El mérito radica en que, después, añado el nombre de un fanático de la lírica que se empeña, cada día que pasa, en firmar obras de arte que son obras maestras de sensibilidad y percepción de nuestro mundo que languidece: Maximiano Revilla. El libro, Pálpitos del tren que no vuelve (Vitruvio).

Y aquí, el enlace a mi crítica literaria del libro, que publiqué en el blog de pensamiento poético Verde Luna:


Y tal vez fuera por la inercia de que cuando uno encuentra algo bueno no quiere soltarlo, pero mi segunda lectura del año saltó sobre otro poemario igualmente notable, con la salvedad de que ahora me refiero a tierras costarricenses, un lugar tan ahíto como preñado de poesía, en donde se están aproximando a un hundimiento de su lírica por agotamiento —muy parecido al agostamiento en el que estamos inmersos aquí— aunque yo creo que ellos todavía conservan muchos grandes talentos, o futuros talentos (bueno no creo que sea futuro, sino ya bien presente) como Ronald Campos.

Su poemario Respuestas de la tierra, (editorial Juglar) publicado en España, nos muestra a un poeta repleto de recursos con una forma muy peculiar de contemplar la geografía española y castellana, con ojos de trópico, en uno de sus trabajos más interesantes y originales. Un libro muy de poeta, que confirma el puesto que está llamado a ocupar en la poesía de su país.

Os dejo el enlace a mi crítica de Respuestas de la tierra, también para el blog Verde Luna:


En el mes de marzo me topé con el primer gran descubrimiento del año, tal que fuera un Kepler oteando los cielos poéticos, y me vino, sin embargo, por la nube de Internet. Mi relación facebookiana con otro poeta costarricense, esta vez Randall Roque, culminó con el honor de escribirle un prólogo para su excelente poemario Ácido, pendiente de publicación y a la búsqueda de editorial en España. Siguiendo esa fea costumbre de la autocita, reproduzco unas palabras de ese prólogo, hasta el momento clandestino:

Es la poesía de Randall Roque una sustancia peligrosa, un magma literario que debe ser manejado con cuidado, casi de contrabando, pasada de boca a oído en los callejones traseros, administrada con cuentagotas, contrabandeada, trapicheada como las sustancias estupefacientes y el alcohol que tanta presencia tienen en este poemario Ácido. Porque es una poesía que produce fuertes efectos secundarios; son versos de puño, que aturden al lector, para después espabilarlo cuando toma conciencia de la realidad que el poeta le ha mostrado a través de su escritura”.

Seguimos buscando editorial. De momento, ustedes se pierden a este gran poeta de Cartago.

Siguiendo con este arranque tan poético de 2017, cayó en mis manos uno de los poemarios llamados a revolucionar una parte de mi percepción lírica, más aún cuando vino cargado de serendipia y casualidad. Me explico: llevo un tiempo dedicado al estudio de la literatura cuántica, y en los últimos tiempos a la poesía cuántica. Entonces, apareció La flor de la vida (Lastura), poemario de Heberto de Sysmo, y se convirtió en uno de los textos fundamentales para llevar a cabo mis estudios.
Pensemos en una cosa: nuestras huellas dactilares reproducen las constelaciones. Nos encontramos, así, ante una geometría sagrada de la creación, algo maravilloso que entronca con la micro cuántica y la macro cuántica, circunstancias sobre las que me explayo en el siguiente enlace del blog Verde Luna:


Heberto de Sysmo, junto a otro gran poeta valenciano, Gregorio Muelas, firmaron uno de los libros más bellos del año, no sólo por su contenido repleto de unos haikus que son como pequeñas conchas encontradas en la arena, sino por la edición artesanal y primorosa llevada a cabo por Ultramarina Cartonera. El delicioso manjar lleva por título La soledad encendida, y en el blog Verde Luna os hablé en profundidad de los tesoros que alberga en su interior:


Con evidentes toques de poesía cuántica y un planteamiento ciertamente original, llegó a mi puerta Poesía en obras (Lastura) de Emilio J. Ocampos, otro de esos poemarios que hay que tener en cuenta. En primer lugar, por su sencillez aparente. En segundo lugar, por lo que propone: una escisión entre el yo poeta y el yo que debe desgastarse en un trabajo alimenticio (porque, desde luego, las tareas de poeta no lo son), y en cómo afecta todo eso a la percepción lírica del día a día. Muy recomendable. Si os animáis a echarle un vistazo, os dejo el enlace mi crítica:







Acabo este año, excepcionalmente bueno en mi cata de poemarios —pero que no hay que confundir con el volumen de poesía insulsa, anodina y despreciable que se ha publicado en España, de la que afortunadamente no he tenido que hablar, ni padecer son su lectura, en uno de los pequeños privilegios de mi independencia literaria—, con Un cuántico aleteo en la boca, de Maximiano Revilla, y por aquello de cerrar el círculo de la buena poesía española.

Con su interesante deriva hacia lo social, en este segundo libro que publica en el mismo año (lo cual es heroicidad, y al ser de poesía ya es algo rayano en la locura), Maximiano nos ofrece algunos de sus poemas más originales, en un trabajo herido de la hiper percepción de una realidad dolorosa: la forma en cómo nos estamos agostando y angustiando.

Y el link, para los curiosos, con mi análisis en profundidad:


Novela
He de reconocer el severo deterioro en mi relación literaria y lector con Antonio Orejudo. Yo entré en lo peculiar de su mundo narrativo por ese artefacto desternillante que es Ventajas de viajar en tren. Desde ahí obtuve la misma satisfacción con la que era su primera novela, Fabulosas narraciones por historias, y donde ya me rindió por completo fue con Reconstrucción —todas sus obras, incluso las que mencionaré más adelante, editadas en Tusquets— uno de los mejores libros que se han escrito en España hasta la fecha.

Valga esta crítica en mi blog La ficción gramatical para sostener tal afirmación:


La avaricia rompe el saco lector, claro, y mis deseos de toparme con más genialidades del escritor madrileño se han quedado en ayunas. Leí con más buena voluntad y disposición que espíritu crítico Un momento de descanso, y terminé de desfondarme con Los cinco y yo. Algo me decía que, tras varios años de espera, iba a toparme con el autor genial que recordaba, pero de eso nada. Mi forma de ejercer la crítica literaria, muchos ya lo sabéis y os habréis dado cuenta, consiste en no mencionar aquello que, simplemente, es bazofia literaria.

Se trata de no destrozar la obra de nadie, eso no tiene sentido: ellos solos la destruyen con sus actos y, lo más importante, con lo que escriben y cómo lo escriben. Sin embargo, creo que hay un grupo de autores, por apoyos editoriales, posición ganada con los críticos, prestigio y proyección, de quienes creo necesario señalar que han escrito una obra que no es que sea mala, pero que no se encuentra a la altura de sus trabajos anteriores. Esto explica mi reseña de Los cinco y yo para esta misma revista, y que puedes consultar aquí:


Para enjuagar un sabor de boca algo amargo tras la última entrega de Orejudo, releí Ventajas de viajar en tren, y una vez reconciliado con la genialidad de este autor lo recomendé como libro del mes al público de la página web de Mi Nueva Edad. Puedes leer mi recomendación aquí:


Ya metido en el mes de mayo, le tocó el turno a un agradable libro, me atrevería a decir que por ocasiones delicioso, que prepara una trama de novela negra con raigambre en lo cinematográfico: Gilda en los Andes (editorial Berenice) de Fernando Marañón. La novela, que sabe mantener un interés que lleva a devorarla de forma obsesiva, juguetea con la sabiduría de su autor en el ámbito cinematográfico, a la par que se cubre de guiños al género negro, todo ello mezclado con un grupo de antihéroes a la española, de esos que son soñadores de cubalibre y ración de aceitunas.

La recomendé como libro del mes en Mi Nueva Edad, y aquí os dejo enlace a los motivos que me llevaron a esa decisión:


Sin embargo, aún tengo una deuda con este texto, y espero dedicarle en breve un análisis más profundo aquí en Achtung!, todo es cuestión de tiempo, porque creo que es esta novela de Fernando Marañón no debe pasar desapercibida, o devorada entre la morralla de tanta mediocridad editorial.

Casi de la mano de Gilda en los andes, me llegó Paraíso Imperfecto (editorial Alrevés) de Juan Laborda Barceló, otra novela escrita por un cinéfilo empedernido que, sin embargo, prefirió para su obra un estudio de los resortes de la violencia como forma de ahogar todo intento de buen gobierno o gobierno utópico, convirtiendo el texto en una narración amarga, de esas que al final te dejan la mirada perdida y la cabeza llena de preguntas. Os reseñé esta novela para Achtung!, aquí os dejo el enlace:


Y Juan Laborda nos demostró que es un gran conversador, ya sea sobre literatura, historia, política o lo que se tercie, como se puede apreciar en la primera entrega de la serie de entrevistas que en Achtung! hemos bautizado con el nombre de Galería de Cronopios. Y sí, en efecto, os prometemos muchos más Cronopios en breve. La entrevista con Juan Barceló, aquí:


El verano me trajo de la mano un gran hallazgo narrativo, La caricia del verdugo (Universo de letras) de Alejandro Feito, otra de esas interesantísimas cosechas realizadas gracias a todo lo bueno que tienen las redes sociales y que, a veces, para quienes las estamos usando con fines literarios, nos dan más alegrías que tristezas, la verdad.

La caricia del verdugo es un libro de novela negra a la marsellesa escrita con gusto, ganas, tiempo y esfuerzo. Es un puñetazo narrativo pleno de arrojo que deja al lector sin aire en los pulmones. Los dos asesinos, protagonistas del libro, están caracterizados con gran inteligencia y cuidado, tal y como os explico en la crítica para Achtung!:


He cerrado el año con tres libros que hacen que me sienta afortunado de poder leer, a veces, trabajos tan deslumbrantes, buenos y originales. En primer lugar, la novela compleja y profunda, con un marcado carácter filosófico, del albanés Bashkim Shehu, titulada Angelus Novus (Siruela). Toda una reflexión sobre las maldades del poder totalitario, la búsqueda de la libertad y el universo que se alberga en la cabeza de los grandes pensadores:


Después, y de la mano de Navona, uno de los libros del año, una descomunal novela albergada en un texto breve que corta el aliento y encoge el corazón: El nadador en el mar secreto, de William Kotzwinkle, en donde el autor nos habla, de una manera cercana y sincera, llena de lirismo, pero sobre todo repleta de humanidad y miedo, del dolor ante el nacimiento de su primogénito muerto. Un libro que no hay que perdérselo:


Por último, La acusación (Libros del Asteroide) de Bandi, un autor que bajo ese seudónimo ha conseguido sacar de Corea del Norte un volumen de cuentos prohibidos que denuncian el régimen criminal y sanguinario de aquel país. Un libro sobre la infamia, sobre una de las vergüenzas de nuestro mundo actual. Espeluznante:


En el tiempo de relecturas, o de lecturas de libros que no eran novedad este año, por encima de todos saldé mi deuda pendiente con lo que ya es un clásico moderno, Limónov (Anagrama) de Emmanuel Cárrere. Una obra de profundo análisis, con grandes dosis de autoficción, pero realizada al modo del gran reportaje periodístico, que bebe de las fuentes de Capote o Kapuściński. Mi entusiasmo queda patente aquí:

Mención aparte se merecieron las reediciones de dos grandes clásicos como La transformación de Kafka y El corazón de las tinieblas de Conrad, acometidas con mucho gusto y mejor saber por la editorial Navona:


Biografía y ensayos literario-biográficos
Uno de los acontecimientos literarios del año en cuanto a biografía se trata, fue la monumental edición acometida por El acantilado del Kafka de Reiner Stach, que recoge en dos tomos épicos los tres volúmenes biográficos sobre el escritor checo: Los primeros años, Los años de las decisiones y Los años del conocimiento. Hasta el momento, la que considero la obra definitiva sobre la vida de Kafka y la imbricación de esta vida con su obra.

Un par de ensayos literarios extraordinarios, por su forma de estar escritos y porque atienden a personalidades de escritores, se han llevado la palma en este 2017. Me refiero al trabajo de Jorge Freire sobre Arthur Koestler, titulado Arthur Koestler: Nuestro hombre en España (Alrevés) y al estudio sobre algunos de los escritores más influyentes del siglo XX, sus amistades y su forma de vivir la literatura, realizado por Toni Montesinos en Escribir. Leer. Vivir. Goethe. Tolstói. Mann. Zweig y Kafka (Ediciones del Subsuelo). Os hablé detenidamente de ellos aquí, en Achtung!:

Del libro de Jorge Freire:


Y del libro de Toni Montesinos:


La editorial Pasado & Presente además, me dejó entusiasmado con su Historia de los libros perdidos, de Giorgio Van Straten, un recorrido por aquellos textos que se han perdido, que sus autores destruyeron por algún motivo o que, simplemente, extraviaron por no cuidarlos con el debido celo. Un texto delicioso, pero frustrante, al comprobar como actos inexplicables nos han privado de obras, posiblemente, inolvidables:


Un libro de viajes y un libro de historia
Un emocionante libro de viajes sobre Budapest llegó a mis manos tan hambrientas como están, desde hace mucho tiempo, de Centroeuropa. Gracias, de nuevo, a la era digital, pude seguir por Instagram parte del viaje que realizó Sergi Bellver, y que cristalizó en sus Variaciones sobre Budapest (La línea del horizonte ediciones). Un libro que me emocionó por la forma en que el autor percibe los muchos discursos de la vieja ciudad austrohúngara, la manera en que conversa con sus calles, sus aceras, sus parques, encontrando en la reflexión serena y reposada la vía para recuperarse a sí mismo y regresar del viaje completamente cambiado. Un libro repleto, pleno y calmado, que rezuma el saber emanado desde la luz de los candelabros de Sándor Márai:


De nuevo, la editorial Pasado & Presente, entregó uno de los mejores libros de historia del pasado 2017, con la edición del amenísimo, pero también perturbador (por los hechos que relata) trabajo de Nicholas Best, titulado Cinco días que estremecieron al mundo:

http://www.achtungmag.com/la-carne-la-historia-cinco-dias-estremecieron-al-mundo-nicholas-best/

Y además…
Pero 2017 no se ha quedado ahí, que ha dado para mucho más. Encontré una curiosa novela del escritor en lengua albanesa Luan Starova, publicada hace tiempo por Libros del Asteroide con el curioso nombre de El tiempo de las cabras, sobre una sorprendente manera de oponerse en Macedonia al régimen comunista dictatorial de la Yugoslavia de Tito.

Me topé con La hierba amarga (también en los Libros del asteroide), un fugaz textito, pero no por ello menos estremecedor, de Marga Minco, en donde nos cuenta su propia historia, que es la historia de cómo se llevó a cabo el holocausto en Holanda.

Fue, también, el año del debut literario de Sofía Gonzalez Gómez en forma de unos cuentos titulados Una playa de septiembre (publicados por La isla de Siltolá), en donde hace un interesante repaso a las relaciones humanas, repletas de impostura y centradas en las apariencias, en esta sociedad digital nuestra que nos está incomunicando cada vez con más ahínco. Si os interesa profundizar un poco más en este libro, os dejo enlace a mi crítica:


Y qué puedo decir de mi ración habitual de libros de Chuck Palahniuk, ciertamente algo irregular en sus formas de cerrar las historias, pero siempre provocador y ameno, con una manera de narrar que te engancha. Esta vez me leí Monstruos invisibles y Nana (tal vez de lo mejor que haya escrito), ambos en Literatura Random House.

He llevado a cabo algunas relecturas que siempre resultan como la visita a la casa de un viejo amigo: Matadero Cinco (Anagrama) de Kurt Vonnegut, El extranjero (Alianza) de Camus, El miedo del portero al penalti (Alianza) de Peter Handke y Ampliación del campo de batalla (Anagrama) de Houellebecq, por destacar algunas de entre tantas amistades que siempre me reciben con los brazo abiertos y me deparan el mismo asombro que la primera vez que las leí.

He querido dejar para la última columna de El Odradek de 2017, que será el próximo viernes día 29, el que para mí ha sido, finalmente, el libro del año, en reñida lucha con El nadador en el mar secreto de Kotzwinkle.

El libro al que me refiero me ha ganado el corazón —alguno de los dos textos, este o el de Kotzwinkle, ambos excepcionales, tenía que hacerlo—, pero sobre todo porque se trata de un trabajo escrito por alguien que no es escritor y que elabora una especie de biografía novelada con ribetes de autoficción y libro de historia. Además, lo cuenta desde unos recursos literarios sobrios y sencillos, incluso repetitivos, que hacen que se la emoción se dispare por la carga de sinceridad, e incluso de inocencia, que alberga en sus 600 páginas.

Obviamente, me estoy refiriendo a… Tendréis que aguardar a nuestro último Odradek del año para descubrirlo. Os prometo que me meteré en este libro a fondo, con entusiasmo, placer y admiración.

Hasta entonces, os deseo una feliz Nochebuena y una formidable Navidad.