lunes, 5 de noviembre de 2012
sistema diédrico
domingo, 13 de mayo de 2012
Infortunio
Repleto
viernes, 26 de agosto de 2011
Línea de autobús
desde donde podré mirar con melancolía el discurrir de los acontecimientos: desde la ventanilla de un transporte colectivo siento mi alma rumbo al colector de ansias.
Línea de autobús con un trazado sinuoso: como las intrincadas derrotas del hombre triste que mira por la ventana del autobús.
jueves, 25 de agosto de 2011
Hombre triste (que permanece triste)
Me pregunto la razón de mi tristeza: estoy triste porque no logro ser feliz: perogrullada del dolor: no soy feliz como los demás: lugar común del abatimiento. Jamás pensé que tu nombre viajase en el marsupio de la palabra felicidad. Pero así es... Soy el hombre que sigue triste: muy triste: triste al observar a los demás en un desfile de maniquíes desvaídos, triste al escuchar risas desesperadas en vez de lamentos y lloros sofocados por el odio: triste al averiguar en un disco rayado las mismas bromas, los idénticos lamentos, las mismas excusas: triste por ver morir y ver vivir, por contemplarlo todo igual... triste por saberme y sentirme triste y solo: diferente a los demás.
Me veo mirando por la ventana del autobús: como siempre: también, o especialmente: triste por ti.
martes, 23 de agosto de 2011
Hombre triste que mira (por la ventana del autobús)
(del autobús). Un hombre triste que mira y remira lo que desfila ante sus ojos. Todo lo que sucede a su paso. Soy el hombre triste que sigue triste. Muy triste. Que mira por la ventana del autobús. Es un nuevo concepto -una nueva escala, un nuevo grado- de tristeza. El hombre triste mira por la ventanilla del autobús y contempla dos mundos. La naturaleza que nace en el exterior, la fría y gris calle, lluviosa, opaca en el indicio de la borrasca. El ecosistema de los propios pasajeros del autobús reflejados en el cristal. Pasajeros que mandan inexpresivas miradas -también opacas- en dirección a la acera. Bordillos que se deslizan como lava de un volcán durante siglos extinguido, por milenios amenazante. Atroz Herculano de mi devastación personal. Triste, una triste y retorcida Pompeya anida en mi estado de animo.
jueves, 21 de julio de 2011
Hundí un bolígrafo Bic contra mi pecho

Desde que hundí aquel bolígrafo en mi pecho, mi corazón es, ahora, tintero, que cada vez que trata de dibujarte, de imaginarte, de escribirte, salpica con más y más borrones, hasta que tus perfiles, las líneas de tu cuerpo (ese que inventé con carne y piel pero sin huesos que pudieran sostenerte) se vayan difuminando hasta el exterminio en las mentes de mi escritura.
martes, 19 de julio de 2011
Bernhardiana (I)
De Trastorno, de Thomas Bernhard:
"No obstante, era un error creía él, negarse a aceptar la evidencia de que todo era enfermizo y triste -dijo realmente enfermizo y triste-.
miércoles, 13 de julio de 2011
Dos veleros que se cruzan

Dos veleros que se cruzan, altivos, frente a una cala arenosa del mar Mediterráneo. Eso fuimos.
Dos superpetroleros que coinciden, uno junto al otro, en mitad del océano Pacífico, que hacen sonar sus poderosas sirenas y braman y rugen las chimeneas con desprecio. Eso somos.
Dos buques de guerra que se encuentran en la batalla y se aniquilan sin compasión, no existe la piedad en nuestras tripulaciones. Eso seremos.
Dos enmohecidos paquebotes, de madera florecida y cubierta de verdín, varados para siempre en un astillero mugriento, arrepentidos por habernos torpedeado así, dolidos por habernos hecho tanto daño en nuestras líneas de flotación.
Dos embarcaciones desahuciadas, de velas rasgadas y timones quebrados, paralizados en dique seco, aguardando a que llegue la hora triste, la del miserable desguace.
Así acabaremos.



