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jueves, 7 de marzo de 2013

día de compras en la librería o el manchón de texto

el
manchón
de texto
se desparrama
al interior de mi
cerebro

abotarga
obtura
el corazón

y jamás aparece
en las librerías
ni en las grandes superficies
ni entre las pilas de
novedades
ni en las listas de
los más leídos

retroalimentado
por su propio
fracaso                        

viernes, 23 de noviembre de 2012

praga ii

si
te llevo de la mano
a visitar la tumba de
k
recuerda que en el
laberinto
de aquel cerebro puntiagudo y
gargolizado
todavía embiste
el minotauro

jueves, 27 de septiembre de 2012

atlántida



y como ya no podía más y necesitaba cambiar el mundo o su mundo se aproximó hasta la orilla enlosetada del estanque en su particular ataque de desesperación y con el libro que jotajota le había regalado con el libro en las manos y con el libro bajo el brazo y con el libro detrás de los párpados y con el libro en su cabeza y con el desagrado que la lectura de aquella maravilla le había penetrado hasta lo más profundo de su ser allí donde rebullían cosas oscuras y humores negros y toda esa cantidad de desamor no mensurable en la balanza y sus manos como las garritas de un polluelo se aferraban al libro que al leerlo había revelado una escritura que era como la del cerebro de jotajota y eso es lo que más le asustaba porque ella era un cerebro más de sms o de facebook quizás de twitter o de blog o un cerebro nada tormentoso pero nunca un cerebro como esa escritura que revelaba un cerebro picudo y ganchudo un cerebro meloso y de meandros y cerebro de gárgolas y un cerebro como praga y unos canales cerebrales los de jotajota por los que ella podía navegar y de hecho navegaba como en una góndola de quilla provista de rompehielos destrozando neuronas de ese cerebro pinacular y aristado de ese cerebro votivo y de ese cerebro acatedralado y de ese cerebro sinuoso y poligonal

y con furia elevó el brazo y arrojó el libro al centro mismo al centro justo del estanque para que desapareciera así la idea de ese cerebro de jotajota que la incomodaba porque su propio cerebro era más sosegado y no hacía de los enfados una bola de lana empapada de odio hasta que le crecía como un tumor o el minotauro dentro del laberinto de las decepciones

y el libro se hundió justo en el centro tras un mínimo chapoteo de impotencia que a nadie interesó y se quedó allí en el fondo y ahora podía leerse el nombre en su portada como aumentado por una lupa acuática y ponía austerlitz y creyó que hundiendo austerlitz la novela que jotajota le había regalado el mundo el universo y todo sería diferente y ella era un mundo y un universo y sería así diferente pero pronto se dio cuenta de que no lo era y que arrojando el libro nada había cambiado y ella seguía siendo el mismo mundo y el mismo universo y que jotajota continuaba sufriendo con sus canales cerebrales y acordándose de ella allí donde estuviera ahora y ella sintió que apenas podía caminar ni respirar

y con un gran esfuerzo se quitó los zapatitos y se arremangó el pantaloncito y metió sus piececitos en la pútrida agua del estanquillo para intentar recuperar austerlitz todo un continente ahora sumergido ahora en desgracia por su capricho y con todas esas letras como los habitantes arrastrados por el limo y con su rescate seguiría siendo así para jotajota todo un universo y un mundo que él jamás podría conocer ya

domingo, 1 de abril de 2012

Gelatina


y apenas dispongo de cinco horas de descanso entre turno y turno de trabajo y dormir por la mañana no es sencillo y me tomé dos lorazepanes con un trago de old nº 7 por si acaso el viejo amigo de tennesse acudía en mi ayuda y yo no quería volver a soñar con el fracasado ni con el literator ni con los pechazos de la escritora tropical tan vacíos de literatura ni con periodistas de estúpidas preguntas presuntamente incisivas y entonces soñé con que la ciudad estaba hueca por debajo y repleta de galerías por las que correteaban las ratas y los espíritus de las enfermedades y flotaban preservativos y tampones usados y compresas y bolsas con desperdicios médicos y esas galerías eran como los cimientos de una ciudad de arena como en aquella película que tanto me gustaba de niño y era la de tierra de faraones creo y que la pirámide se sellaba mediante un mecanismo de arenas movedizas y el sumo sacerdote se quedaba allí atrapado para siempre con cara de capullo y soñé que la ciudad era algo así y asentada sobre las galerías de arena y esas galerías se frotaban unas con otras y rechinaban sus paredes y muros y una música como de esferas celestes brotaba del subsuelo y una rata corría por encima de un tubo de arena y todo era arena y era arena que chirriaba y se hundía y la ciudad se bamboleaba y temblaba como las tetas de la escritora tropical y se estremecía como una repulsiva gelatina de acero y barro y contaminación y asfalto y alcantarillas y ríos de mierda y yo lo veía todo desde mis pantallitas allí solitario en el centro de control de subsuelo y sentía como la ciudad de gelatina de deshacía y desaparecía salpicando lodo y entonces la música celeste de subsuelo cesó y empezó a sonar i wish de wet wet wet y era la música en el despertador de mi móvil y entendí desde las profundidades del sueño y de vuelta a la vida (es decir a la muerte) que la gelatina estaba en mi cerebro y que un día no muy lejano hundiría en ella una cuchara para alimentarme hasta reventar de un empacho de gelatina de cerebro de gelatina de mi cerebro

viernes, 20 de enero de 2012

format ce dos puntos


porque
una borrachera fuerte
es como un format ce dos puntos
del cerebro

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y andar por ahí
sin el sistema operativo
para ignorar
el dolor