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sábado, 16 de marzo de 2013

Venecia


-Yo creo, caballero, que su poesía es de muy serios tintes venecianistas.
-¡Venecianistas! Vaya, amigo, ¡me halaga usted! ¿Lo dice porque encuentra en mis versos ecos de Gimferrer? ¿De autosuficiencia formal?
-No, pollo, no… es venecianista, su poesía, porque hace aguas por todas partes y se hunde en el fango por los cuatro costados. Y porque a usted, como poeta, habría que ahogarlo en un saco con gatos.

jueves, 19 de julio de 2012

Bucentauro


desde el cansancio
del fondo de mis párpados

en mis ojos sin dormir

aparece tu recuerdo
navegando
por los tortuosos
y revirados
canales de mi cerebro
laguna de mosquitos
de paludismo
de miasmas
de fiebres

arrastras el olor de la peste
entrelazado en los dedos de tus manos
en cada huesecillo de vinagre y anís
en las tramoyas de las falanges

las bubas
enmascaradas tras cerámicas amarillentas
desportilladas como enloquecidas bocas de sanatorio
las pústulas
enfermadas en los tules
del crepúsculo

asedias con tu saliva
mi lazareto encastillado
de amores
mi lazareto de fosos resecos
de zanjas sedientas

y montada
en un bucentauro de hiel
clavileño de sarmientos
batea de ascos
celebras
tus esponsales
con mi mal

miércoles, 11 de julio de 2012

quién


ahora

quién te toma de la mano en tus misterios y quién te suspira cerca y quién discurre junto a ti y bajo los pies el puente carlos y en el pecho el horizonte del moldava y quién enceguecido desde el muelle de la giudecca al paso de un trasatlántico siente tu abrazo atemorizado en el salitre de las gaviotas

yo no

quién recorre varsovia entre hielo y alcanza al báltico y gdansk para recordarte en el mar enfermado y quién te invoca para que aparezcas al lado y sobre la almohada

yo

quién a tu lado te besa y roba de ti y no inocula y quién aguarda el momento de humillarte con la boca cebada de garrafas y en los ojos grapada la suciedad

yo no

quién se aferra a tus pechos y se aherroja en tus caderas y con un dedo recorre la piel de tus piernas para que te asegures que la pesadilla aguarda en las vigilias aterrorizadas y en los sueños profundos de amantes

yo no

quién recuerda que hiciste con él algo profundo que lo sacó fuera del naufragio

yo

mañana

quién seguirá atrapado a tu saliva e inhalando venenos y respirando virutas de acero y mascando hierros y sorbiendo ciudades y modelando frankensteins de saldo en bocetos y momias y hombres lobo de carnaval y escuchando canciones de paul weller y de van morrison bajo la hégira de tu ausencia

yo

y quién se amodorra en la barra del bar y se amodorra a tu lado en la cama y te da un ligero besito de buenas noches y mata al mosquito que te impide dormir y con eso cree que podrá hacerte feliz y te duermes creyendo que en el aplastamiento de ese mosquito radicará toda tu felicidad

yo no

yo no

(cuadro de Flavio Díaz)

martes, 29 de mayo de 2012

Literatura y nacionalidad


-Estamos, entonces, ante un escritor español...
-¡No, no! Se equivoca: yo soy un autor veneciano.
-¿No es usted español?
-No, insisto: veneciano.
-¿Veneciano?
-Sí: mis novelas están cubiertas por las aguas y, además, apestan, huelen mal.