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martes, 16 de julio de 2019

Celebrando 40 años de música y talento


*Esta reseña apareció en Mi Nueva Edad: 
Intérprete: The Cure
Título: Greatest Hits
Discográfica: Fiction Records
Género: Rock alternativo
Duración: 1h; 8 minutos; 8 seg.
Número de canciones: 18
Fecha de publicación: 20 de noviembre de 2001

Celebrando 40 años de música y talento
Una de las bandas que más ha reivindicado el rock oscuro, gótico y depresivo, pero no por ello alejada de los éxitos masificados, ha sido The Cure, el vehículo para el lucimiento del genio compositivo y escénico de su líder, el histriónico Robert Smith. Con todos esos ingredientes, los británicos han sido un ejemplo de longevidad musical, y en 2018 celebraron sus 40 años en la industria.
A tal efecto, ahora, acaba de estrenarse una película, que es un concierto de la banda en directo, con el título The Cure: Anniversary 1978-2018 en Hyde Park y, además, acaban de actuar en el madrileño festival Mad Coolhaciendo gala de un generoso repertorio. Si os interesa leer una reseña que he publicado sobre la película, podéis pinchar aquí:
Por todo esto, en Mi Nueva Edad nos ha parecido muy pertinente recomendar un disco de The Cure como disco del mes de julio, pero dada la extensa discografía que poseen, la pregunta era de difícil respuesta: ¿Cuál?
Pues nos hemos inclinado por un recopilatorio, de entre los muchos disponibles. El de título más sencillo y directo, Greatest Hits, firmado en el año 2001 y que contiene una de las selecciones más significativas de la música y los éxitos de la banda. Y porque reúne una característica muy específica.
Lo que hace distinto a este recopilatorio de los demás es que, en ese año de 2001, la banda acababa su relación contractual con su sello original, Fiction Records, que había publicado todos sus trabajos desde el debut con Three Imaginary Boys allá por 1979 y hasta Bloodflowers, del año 2000, para un total de 22 discos, incluidos directos y recopilatorios.
Sin embargo, por contrato, la banda aún debía de entregar un álbum más, por lo que el cantante acordó un Grandes Éxitos siempre que pudiera elegir él, personalmente, los temas que lo integrasen, además de añadir un par de canciones inéditas. El resultado fue este Greatest Hits que podemos denominar como la selección de Robert Smith, y que nos proporciona una visión muy completa de los 40 años de música a los que me refería antes. Las ventas fueron buenas, alcanzaron en doble platino en el Reino Unido, unas seiscientas mil copias, para un total de cerca del millón en toda Europa.
En lo que respecta al contenido, la selección incluye temas de todas las etapas del grupo: con la canción A Forest se recuerda la conocida como Trilogía gótica u Oscura del grupo, y después se aglutinan un puñado de clásicos que aparecieron como singles, entre otros The Love Cats o Boys Don´t Cry, y las canciones de sus discos más exitosos como In Between Days y Close To Me del álbum The Head On The Door o Why Can´t I Be You? y Just Like Heaven de Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me, además de dos éxitos imprescindibles del disco DisintegrationLullaby y Lovesong.
El repertorio se completa con High Friday I´m In Love del disco Wish, y las dos entregas inéditas: Cut Here y Just Say Yes.
Es este Greatest Hits un muy buen repaso por la carrera de un grupo veterano, que en realidad es el legado compositivo y musical de su líder Robert Smith. Estas son sus canciones, sus ideas, y su selección, como tal, una muestra de un grandioso talento.

miércoles, 3 de julio de 2019

Se cumplen dos décadas del disco que salvó a Red Hot Chili Peppers




*Esta reseña apareció en Mi Nueva Edad:
https://www.minuevaedad.com/actualidad/2019/6/19/el-disco-del-mes-californication-de-red-hot-chili-peppers/

Intérprete: Red Hot Chili Peppers
Título: Californication
Discográfica: Warner
Género: Rock alternativo
Duración: 56m; 24seg.
Número de canciones: 15
Fecha de publicación: 8 de junio de 1999

Se cumplen dos décadas del disco que salvó a Red Hot Chili Peppers
Hace bien poco que se han conmemorado 20 años del álbum que rescató a la banda de Los Ángeles, Red Hot Chili Peppers, de una más que segura disolución. Y de paso, se nos regaló uno de esos discos que se ponen una y otra vez, que no cansan jamás, con un espíritu innovador y unas canciones de leyenda. Hoy, en Mi Nueva Edad, nos referimos a Californication.
Pues sí, 20 años, casi nada, aniversario para una obra maestra brotada de la incandescencia de unos músicos que venían del desastre en su anterior trabajo, One Hot Minute, que aunque contenía algunos temas interesantes, como Aeroplane o My Friends, fue recibido con malas críticas y unas ventas significativamente menores que su precedente, aquel Blood Sugar Sex Magik que había encumbrado a la banda.
El problema estaba ahí precisamente; el guitarrista, una pieza fundamental en el grupo, John Frusciante, agobiado por la fama, dejó el grupo tras la gira de 1992. Aunque incorporaron a un nuevo músico en su lugar, Dave Navarro, las cosas no funcionaron. Eso, y que el cantante, Anthony Kiedis, atravesaba por un momento personal muy delicado a causa de las drogas.
El grupo estaba en una especie de hiato, que duró casi cuatro años. La reincorporación de Frusciante y la rehabilitación del cantante, así como la canción que da título al disco, Californication, consiguieron que el trabajo se convirtiera, hasta la fecha, en el más vendido del grupo, con 16 millones de copias.
Y son las canciones, evidentemente, la que hacen que este disco, sobre el que han llovido 20 años de otras músicas y evoluciones sonoras, nos suene tan fabulosamente como el primer día en que lo escuchamos y nos enganchó sin remedio. Ya sus dos canciones de arranque son excepcionales, en particular la segunda, Pararell Universe, con un trabajo de bajo por parte de Flea extraordinario, y una demoledora guitarra acida.
Y tras ese principio, llega la mejor canción en la historia de la banda, sí, la mejor, al menos para mí, por encima de Under The Bridge o de la posterior Snow (Hey Ho). La delicadeza brutal de Scar Tissue es la patente del disco, la muestra del sonido Californication, en donde todo cuadra a la perfección y, de nuevo, aparece esa guitarra de Frusciante, claro.
Pero lejos de acabarse aquí lo bueno, solo acaba de empezar. Otherside es como una magnífica introducción a Californication, para muchos el tema estrella (¿tiene este disco solo un tema estrella?, en absoluto), y la clave que salvó al grupo. Y después, un desfile de temas extraordinarios: Easily, la hipnótica PorcelainThis Velvet Globe (otra vez esa guitarra, de nuevo), y un final digno de un grupo grande, enorme: Road Trippin´.
 Fue hace 20 años, pero nos parece que fue ayer. Esa es la cualidad de los buenos discos, que todos los días lucen como recién salidos del estudio, y diríase que Californication acaba de ponerse a la venta. Tal capacidad tiene para sorprendernos y hacernos disfrutar.

martes, 4 de junio de 2019

La metamorfosis de un genio llamado Roddy Frame



*Esta reseña apareció en Mi Nueva Edad:
https://www.minuevaedad.com/actualidad/2019/5/17/el-disco-del-mes-knife-de-aztec-camera/

Intérprete: Aztec Camera
Título: Knife
Discográfica: Sire Records/Warner
Género: Rock
Duración: 39m; 27seg.
Número de canciones: 8
Fecha de publicación: septiembre de 1984

La metamorfosis de un genio llamado Roddy Frame
Nos encontramos ante uno de los mejores ejemplos de la evolución discográfica y musical de un grupo. En este caso os hablamos de Aztec Camera, que había debutado en 1983 con el disco High Land, Hard Rainy había cosechado un éxito moderado como banda de la New Waveochentera. Dos canciones de su primer trabajo, Oblivius, y la inolvidable Walk Out to Winter, avalaron el brillante debut.
Pero el grupo, de la mano de un ilustre productor, el guitarrista y líder de Dire Straits, Mark Knopfler, apenas un año después, derivará con su segundo trabajo hacia lo que se conoce como Art RockPop Sofisticado o Soft-Pop. El resultado será Knife, que hoy recomendamos como disco del mes en Mi Nueva Edad.
Knife es, indudablemente, la obra maestra del grupo. Aunque tal vez aquí debería dejar de hablar de Aztec Camera como un grupo, ya que se había convertido, y ya será así siempre, en el instrumento para vehiculizar el ingente talento de Roddy Frame, su líder, cantante, guitarra y compositor, también cantautor en el sentido británico del término de un cantante que escribe e interpreta sus propias canciones, en la tradición de Paul Weller, por ejemplo.
Aztec Camera son y serán un grupo de músicos de estudio, y un grupo de músicos de gira en directo, que irán cambiando y alternando en derredor de la magia creativa de Roddy Frame, principio y fin de la marca. Por eso, en Knife, asistimos a la completa explosión compositiva de uno de los mejores músicos del pop-rock británico y escocés.
Roddy Frame decide abandonar gran parte del patrón de Nueva Ola que alimentaba el primer disco de Aztec Camera para componer un trabajo barroco, de letras profundas y poéticas, bañadas en un halo de gran melancolía. El resultado es un disco inolvidable, uno de los más inolvidables de la década de los 80, con su ambiente depresivo, la tonalidad de las canciones y todas esas joyas que alberga en su interior.
Desde el inicio, con Still On Fire y Just Like The USA, con esos aires a loDylan que tanto han gustado siempre a Roddy Frame, pasando por dos canciones impresionantes como Head Is Happy (Heart´s Insane) y The Back Door To Heaven —si atendemos con cuidado podemos encontrar el rastro de las guitarras del propio Mark Knopfler—, hasta alcanzar algunas de las mayores obras maestras de Roddy FrameAll I Need Is Everything —con esa larga salida del tema apoyada en una brillantísima parte instrumental— y Backwards And Forwards —una balada que pone los pelos, literalmente, de punta—, y el tremebundo final con la canción que da título al álbum: Knife.
Tal vez sea esta canción, Knife, la que mejor defina el espíritu del disco. Nueve minutos que repiten un ritmo monótono y machacón que se muestra capaz de crear una atmósfera desesperanzada, agotada y amargada, que transmite una introspección demoledora adornada con una melodía preciosa y delicada.
Sin duda, este es el disco que debes escuchar de Aztec Camera si no los conoces (o si no conoces a Roddy Frame, mejor dicho), para luego, si quieres, retroceder a los fuegos artificiales nuevaoleros de su debut con High Land, Hard Rain.
Knife es un disco alejadísimo en lo conceptual y en lo instrumental de aquella primera entrega, en donde solo existe una continuidad en el lirismo de sus letras y en su ánimo de tarde de lluvia otoñal. ¿Acaso las mejores canciones no son aquellas que nos rescatan en una tarde de lluvia otoñal?
Pues de eso trata Knife, de estados de ánimo como una forma de crear música, arte, belleza. Con la firma de Roddy Frame; eso significa calidad, delicadeza, intensidad, es decir, los ingredientes de una obra maestra musical que consiguen que un disco nos toque en lo más profundo y nos emocionen.

miércoles, 8 de mayo de 2019

El disco en directo que lo cambió todo

*Esta reseña apareció en Mi Nueva Edad:
Intérprete: Dire Straits
Título: Alchemy: Dire Straits Live
Discográfica: Vertigo/Warner Bros
Género: Rock
Duración: 1h; 33min; 59 seg
Número de canciones: 11 (2 CD)
Fecha de publicación: 1 de marzo de 1984

El disco en directo que lo cambió todo
Estamos ante un disco que marcó una época, el momento más dulce del grupo, con cuatro obras maestras a sus espaldas y pletóricos en sus actuaciones en directo. Me estoy refiriendo al inmortal Alchemy: Dire Straits Live, que significará un antes y un después en la historia de la banda y, por qué no decirlo, en la vida musical de muchos de nosotros. Por eso lo traemos hoy a Mi Nueva Edad como el disco recomendado para el mes de marzo.
La grabación en directo fue tomada de dos conciertos realizados en el londinense Hammersmith Odeon, llevados a cabo en las noches del 22 y 23 de julio de 1983. El grupo andaba metido en la gira de su último disco en estudio por entonces, el extraordinario Love Over Gold, que presentaba una mayor complejidad compositiva en sus canciones que, a diferencia de los álbumes anteriores, aparecían teñidas de una atmósfera peculiar, en donde mandaban los largos pasajes instrumentales.
Esta idea conceptual fue llevada a la práctica en el concierto que conforma el disco Alchemy. Así, se interpreta de forma exacta y emocionante, en sus casi 14 minutos, Telegraph Road, una suite del disco Love Over Gold que quizás sea la mayor proeza compositiva en la historia del grupo. Sin embargo, otros temas y grandes éxitos anteriores resultaban más cortos en sus versiones originales, por lo que se decidió ampliarlos para la ejecución en directo. De esa forma, los 5 minutos de Once Upon A Time On The West del álbum Communiqué, se convierten en una obertura del concierto extraordinaria que alcanza los 13 minutos.
Casi todos los temas del Alchemy siguen esta evolución; de esa forma cristalizan una interpretación mucho más que mágica o legendaria del tema Sultans Of Swing, que para siempre perseguirá a la banda en directo. La versión original, de 5 minutos, se convierte durante casi 11 minutos en un prodigio de virtuosismo de Mark Knopfler a la guitarra, incluido el punteo, uno de los más célebres de la historia del rock.
Todas las canciones son magníficas, como marcadas por una inspirada vitalidad eléctrica que convierten al disco en una experiencia inigualable. Tunnel Of LovePrivate Investigations o Romeo And Juliet se metamorfosean en grandiosas composiciones. La banda, con un Mark Knopfler desatado como nunca, se complementa con el eterno John Illsley al bajo, Hal Lindes a la guitarra, Mel Collins al saxofón (toda una leyenda), Alan Clark a los teclados y el batería Terry Williams en un extraordinario ejercicio de percusión repleto de potencia y ritmo.
Los músicos encargados de poner en escena el nuevo concepto musical de la banda son más que sobresalientes, lo que se traduce en la solidez de una toma de sonido directo demoledor y, a la par, delicado. Esto es producto de los largos solos de guitarra, de los valles melódicos, y de los cambios de ritmos que presentan los arreglos de estas canciones en directo, elevando así los temas más clásicos del grupo a la categoría de leyendas.
Alchemy, junto con el siguiente álbum de estudio, el superventas Brothers In Arms, fueron los catalizadores para que el grupo experimentara un éxito masivo, también en los Estados Unidos. Aún eran capaces de hacer y firmar buenas canciones, pero después empezaron a languidecer. Por eso, Alchemy marca el momento decisivo en la historia de la banda, el instante brillante, repleto de energía e inspiración, que llevó a los de Mark Knopfler a ocupar un puesto en el olimpo musical y a nosotros nos hizo comprender que otro tipo de música, de gran calidad, podía ser vendida masivamente sin que por ello pudiera resentirse. Con Alchemy lograron ese milagro.

domingo, 3 de marzo de 2019

Un disco de museo para la exhibición de un super grupo



*Esta crítica apareció en Mi Nueva Edad:
https://www.minuevaedad.com/actualidad/2019/2/18/el-disco-del-mes-moving-pictures-de-rush/

Intérprete: Rush
Título: Moving Pictures
Discográfica: Mercury Records
Género: Rock Progresivo, Hard Rock
Duración: 39 min; 44 seg.
Número de canciones: 7
Fecha de publicación: 12 de febrero de 1981

Un disco de museo para la exhibición de un super grupo

El pasado 12 de febrero se han cumplido 38 años, casi nada, de la publicación de uno de los discos más influyentes e importantes de la banda canadiense Rush. Me refiero a Moving Pictures. Debo decir que el trío de Toronto ha sido uno de los grupos que mas me ha emocionado y encandilado de la historia de la música y que no me explico el motivo por el cual no había aparecido aun alguna de sus grabaciones como disco del mes en Mi Nueva Edad (que las tienen, para dar y tomar, hasta 19 álbumes de estudio, 11 directos y 10 recopilatorios, para un total global de unos 40 millones de discos vendidos tras 41 años de carrera).
Ahora los motivos son dos, claro, uno gozoso, el 38 aniversario de esta obra sublime que es Moving Pictures; el otro no tanto. Rush se retiran de los escenarios, incluso puede que de las nuevas grabaciones, el grupo ha alcanzado eso tan habitual de algunas bandas que no significa su fin, pero que marca una espera demasiado insoportable para sus fans. Después de tanto tiempo han entrado en hiato (una forma suave de decirnos adiós). Al menos nos queda un surtido de discos extraordinario en el que es difícil señalar a tan solo uno como el mejor, aunque nos ocupemos aquí de Moving Pictures, sin duda, uno de los más importantes de su trayectoria.
Rush siempre han sido, a pesar de su arrollador éxito en CanadáEstados Unidos y el continente sudamericano (inolvidable su disco Live in Rio), un grupo minoritario, demasiado minoritario en Europa, pero seguido con una vehemencia y efervescencia incontenible por sus seguidores. Esto se debe, en parte, al tipo de música que el trio puede desarrollar gracias a su magnético virtuosismo, y que experimenta en Moving Pictures una de sus mayores explosiones.
Porque Rush son un trio de magos, un power trio, que también reciben esa denominación, que se pasean por el Rock progresivo y le dan un toque muy personal. De hecho, la incorporación de sintetizadores a las canciones en Moving Pictures, y la complejidad de sus estructuras, significará un avance decisivo en la siguiente línea de éxitos del grupo.
¿Qué tipo de canciones son estas que aparecen en Moving Pictures? Se tratan de siete clásicos de la banda, que firma, así, un disco perfecto. Sin fallo. No le sobra nada. No le falta nada. Todo aparece en su sitio exacto, interpretado con precisión y buen gusto. Es un baúl de éxitos para gente exigente, pegadizos pero arriesgados, complicados pero sencillos de oír. Música para disfrutar.
El inicio de esta grabación encadena cuatro de los mejores y mayores temas creados por los canadienses: Tom SayerRed BarchettaYYZ y Limelight. Con el interés añadido, y ya sabéis que en Mi Nueva Edadsomos muy literarios, de que varias de estas composiciones poseen una evidente inspiración en la literatura. Poco hay que añadir de Tom Sayer, claro, pero Red Barchetta está inspirada en una narración distópica del escritor Richard Foster, al estilo orwelliano.
YYZ es uno de los mejores instrumentales progresivos que se hayan grabado, una composición arrolladora, teniendo como base el código morse de identificación del aeropuerto de Toronto. Y Limelight, simplemente, tal vez sea una de las más inspiradas canciones que haya compuesto el grupo.
The Camera Eye, la suite de más de diez minutos con la que comienza la segunda sección del disco, bebe directamente de las novelas de John Dos Passos, con esa mirada fragmentaria de la ciudad de Nueva York que el escritor americano utilizó para componer su Trilogía U.S.A.
El disco se cierra con el excepcional trabajo de bajo y percusión, Witch Hunt, y con el tema alegre y colorista, de un reggae sorprendente, Vital Signs. Una demostración extraordinaria de lo que han sido capaces de hacer tres tipos con un talento descomunal: un guitarrista, un batería y un bajista que consiguieron elevar la sencillez con la que compusieron su música hasta la dimensión de lo increíblemente complejo, dejándonos en ese proceso un regalo sonoro impagable.

sábado, 2 de febrero de 2019

Las múltiples voces de Robert Palmer



*Esta reseña apareció en Mi Nueva Edad:
https://www.minuevaedad.com/actualidad/2019/1/21/el-disco-del-mes-addictions-volume-i-de-robert-palmer/

Intérprete: Robert Palmer
Título: Addictions volume I
Discográfica: Island
Género: Rock
Duración: 51m; 30 seg.
Número de canciones: 13
Fecha de publicación: octubre de 1989

Las múltiples voces de Robert Palmer

El 19 de enero de este 2019 se han cumplido 70 años del nacimiento de uno de los cantantes con más estilo y presencia sobre un escenario en la historia de la música. Me estoy refiriendo a Robert Palmer, que lamentablemente nos dejó, a causa de un ataque al corazón en un hotel de París, en septiembre de 2003, con tan solo 54 años.
Desde Mi Nueva Edad vamos a conmemorar su cumpleaños recomendando uno de los discos recopilatorios del artista, sin duda el más completo, el primero que apareció y que viene a demostrar el tremendo potencial de este cantante, a veces crooner, muchas veces chico malo del rock, en otras ocasiones glamuroso solista y, siempre, dueño de una colección de canciones excepcionales, pegadizas y conocidas por todo el mundo.
La increíble fama de los temas interpretados por Robert Palmer se demuestra con el contenido de este Addictions volumen I, en donde prácticamente todos los cortes han sido un éxito mundial. En este recopilatorio imprescindible encontramos un trocito de cada una de las preferencias musicales del cantante, de cada una de sus encarnaciones.
Tenemos canciones arregladas con esa línea de bajo y batería poderosa y potente, de hard-rock, coronada con punteos de guitarra eléctricos, como en la demoledora Addicted To Love (de su disco Riptide de 1986), convertida ya en todo un himno y versionada por numerosos artistas, inevitable durante años en los conciertos de Tina Turner, por ejemplo.
Qué decir de Some Like It Hot (1985) y esa introducción telúrica de la batería del ya desaparecido Tony Thompson del grupo Chic, acompañado de los hermanos Taylor de Duran Duran, para aquella super-formación llamada The Power Station en la que Robert Palmer brilló casi a la mayor altura de su carrera.
Y por supuesto, en esta línea de hard, el temazo Simply Irresistible (1988, del disco Heavy Nova, tal vez su obra maestra), una canción de moda perenne y uno de sus hits más universales.
Pero Palmer puede ofrecer otras caras: el de baladista melódico, sensible y delicado, como se demuestra en la optimista Every Kinda People (del disco Double Fun de 1978) y en Sweet Lies (de la banda sonora de la película del mismo título estrenada en 1988).
En la garganta de Robert Palmer siempre se han albergado tonos reggae y caribeños, incluso de bossa nova, como demuestra en Pride (1983, del disco del mismo nombre), en Woke Up Laughing (de Clues, 1980), o en sus posteriores colaboraciones con UB40.
Este recopilatorio verdaderamente energético se completa, por ejemplo, con algunos de los mayores clásicos del Palmer, como Looking For Clues, un deslumbrante trabajo de sintetizadores para el disco Clues, o la sensible y verdadera marca personal del sonido Palmer, la descomunal Johnny & Mary (también de Clues).
He dejado para el final Some Guys Have All The Luck, del trabajo Maybe I´ts Live (1982), versionada con esmero y entrega por Rod Stewart hasta casi convertirla en un éxito propio. Es en esta canción en donde Robert Palmer da una muestra de todo su talento desencadenado.
Visto el material compilado en este Addictions volumen I poco queda por decir. Es el disco perfecto para recordar a este músico que, además, innovó visualmente con sus video-clips, aquellos en los que aparecían esas mujeres clónicas, dejando un fuerte impacto, no sólo musical, en la industria.
Pero la música recogida en este disco tiene una característica que todavía eleva más el valor de Robert Palmer. Se tratan de canciones vitalistas, pegadizas, con vigor y pulso. Por ello, y para celebrar este magnífico 70 cumpleaños de la mejor manera, solo nos queda subir el volumen a tope y desgañitarnos coreando alguna de estas obras maestras de nuestra cultura rock.

sábado, 5 de enero de 2019

El camino hacia la inmortalidad de Händel



*Esta crítica apareció en Mi Nueva Edad:
https://www.minuevaedad.com/actualidad/2018/12/24/el-disco-del-mes-el-mesias-de-handel/

Intérprete: G. F. Händel
Título: El Mesías
Discográfica: Phillips Classics
Género: Música Clásica
Duración: 2h; 10min; 50 seg.
Número de canciones: 52 (2 CD)
Fecha de publicación: 1992
El camino hacia la inmortalidad de Händel
El disco que recomendamos en Mi Nueva Edad para este mes de diciembre no puede estar más acorde con las fechas navideñas: se trata de El Mesías, obra del compositor alemán, nacionalizado inglés, George Friedrich Händel. Y además, os traemos una grabación histórica. Se trata de la toma en directo del concierto conmemorativo del 250 aniversario de la primera interpretación de la obra.
Händel estrenó este célebre oratorio en 1742, y lo hizo en Dublín, de ahí lo significativo de este concierto aniversario, dado que las voces del coro de The Academy of St. Martin in the Fields, dirigidas por Sir Neville Marriner, volvieron a Dublín (concretamente al Point Theatre) en abril de 1992. Se tendía, así, un puente temporal que unía al propio Händel dirigiendo su oratorio —ante 700 personas y con fines caritativos— en el New Music Hall un 12 de abril de 1742 con la memorable ejecución del la orquesta y coro dirigidas por Marriner.
La obra, compuesta por Händel en Londres, en apenas tres semanas de intenso trabajo, repasa la vida de Jesus de Nazaret, desde su nacimiento hasta su pasión y muerte, con una última parte referente al Juicio Finaldesarrollada con fragmentos tomados del Apocalipsis.
Al parecer, Händel creó el oratorio bajo el impulso de una epifanía, una especie de revelación que lo llevó a desplegar un impulso creativo imparable. De esa forma, El Mesías se estructura en tres partes bien diferenciadas. Una primera, basada en el Libro de Isaías, anuncia la llegada de Jesucristo y es la más representativa de la Navidad. Destaca su pequeña obertura a modo de sinfonía.
La segunda parte se ocupa de la PasiónResurrección y Ascensión de Cristo, inspirada en textos de los evangelistas. El final del oratorio, en su tercera parte, se centra en el triunfo de Cristo sobre la muerte y en el Juicio Final que llegará tras el Apocalipsis.
La partitura contiene el famosísimo, celebérrimo, Aleluya—que puso en pie, entusiasmado, al Rey Jorge II— la delicada Pifa de apenas un minuto, y algunas interpretaciones corales inolvidables como “All We Like Sheep Have Gone Astray” o piezas como “Ev´ry Valley Shall Be Exalted”, “Rejoice”, y el final épico, denso y ceremonial, compuesto por “Worthy Is The Lamb” y “Amen”.
Cabe destacar, dentro de esta interpretación de The Academy of St. Martin in the Fields, las actuaciones de la soprano Sylvia McNair y de la mezzo-soprano Anne Sofie von Otter, así como del alto Michael Chance, del tenor Jerry Hadley y del impresionante bajo Robert Lloyd.
Sir Neville Marriner firma aquí una ejecución de El Mesías inolvidable y a la altura de lo que exigía la fecha; ni más ni menos que el 250 aniversariodel estreno de una de las composiciones más emocionantes de la música que Händel, hasta su muerte, dirigió todos los días de Pascua en el londinense Covent Garden y a beneficio del Hospital Foundling.
De hecho, para que nadie se aprovechase y se pudieran destinar todas las recaudaciones de las puestas en escena de la obra para beneficencia,Händel se negó a publicarla en vida. Con esta obra, acababa de hacerse inmortal.

viernes, 4 de enero de 2019

Reggae, lírica y Caribe


*Esta crítica apareció en Mi Nueva Edad:
https://www.minuevaedad.com/actualidad/2018/11/19/el-disco-del-mes-very-best-ub40/

Intérprete: UB40
Título: The Very Best Of UB40 (1980-2000)
Discográfica: Virgin
Género: Reggae
Duración: 1h; 17min.
Número de canciones: 20
Fecha de publicación: 31 de octubre de 2000

Reggae, lírica y Caribe

UB40, el numeroso grupo de Birmingham, vuelve a los escenarios españoles. Lo hará el próximo 4 de diciembre, en la madrileña sala de La Riviera y con motivo del tour del 40 aniversario, una gira en la que interpretan sus éxitos mundiales. Por este gozoso motivo hoy, desde Mi Nueva Edad, queremos recomendar un disco recopilatorio de UB40, la mejor forma de entrar en contacto con todas esas canciones inolvidables del grupo. Se trata de The Very Best Of UB40 (1980-2000), y que recoge lo mejor de su producción hasta el cambio de siglo.
20 canciones componen este álbum, y todas son tan buenas como legendarias. Podemos disfrutar en este disco de piezas tales como Rat In Mi KitchenBring Me Your CupFood For ThoughtSing Our Own Songy, como no, de la emotiva Come Back Darling.
Por supuesto, la selección atiende al gran sexteto de covers que han aupado al número uno de las listas a la banda y que les han reportado tanta fama como sus composiciones originales: Cherry Oh Baby —del jamaicano Eric Donaldson, popularizada por los Rolling Stones—, ( I Can´t Help) Falling In Love —de Elvis Presley—, el megahit de Red Red Wine —original de Neil Diamond—, la emoción a flor de piel de Kingston Town —de Lord Creator—Many Rivers To Cross —de Jimmy Cliff—I Got You Babe —de Sonny and Cher— y de regalo la versión inédita hasta entonces de Light My Fire —The Doors—.
La música de UB40 es fiel a sus principales argumentos, que los han llevado al éxito sin grandes complicaciones: una poderosa combinación de música reggae con un potente grupo de metales y unas pizcas de bajo funk. Desde esa propuesta, unida al lirismo y a la melancolía de algunas de sus letras, han cocinado algunas de las piezas de reggae más coloristas y más sentimentales de la música de este género.
Esto es lo que más me gusta de UB40, y queda muy bien reflejado en este disco de recopilación: pese a lo refulgente de su música, son un grupo con abundantes canciones de amor, con sonidos de corazones quebrados, aquello que se denomina como lovers rock, un cierto tipo de reggae romántico. Así lo demuestra la obsesiva e hipnótica Don´t Break My Heart, que suena subterránea y rasgada. Una especie de muselina metálica, gelatina con relleno de guijarros. Nata montada de ánimos desgajados.
Otra forma de querer y desear algo es mediante la nostalgia mostrada por un lugar en la distancia, esa pena que se pone de manifiesto en Kingston Town. La morriña se apodera del ritmo caribeño. En esto radica gran parte de la genialidad del grupo, y eso se demuestra en (I Can´t Help) Falling In Love, que resume toda la filosofía de UB40: una versión arreglada con un ejército de metales desbocados que sujetan toda la enormidad de la tristeza de su canto melancólico. Y además, es ligera como la corona de espuma de una pinta de cerveza, deliciosamente dulce como el chocolate, pero nos raspa en el corazón.
Así son UB40: mucho más que canciones arco iris y reggae ligero. Son lírica estampada en un pentagrama de mares Caribe.