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martes, 4 de junio de 2019

La metamorfosis de un genio llamado Roddy Frame



*Esta reseña apareció en Mi Nueva Edad:
https://www.minuevaedad.com/actualidad/2019/5/17/el-disco-del-mes-knife-de-aztec-camera/

Intérprete: Aztec Camera
Título: Knife
Discográfica: Sire Records/Warner
Género: Rock
Duración: 39m; 27seg.
Número de canciones: 8
Fecha de publicación: septiembre de 1984

La metamorfosis de un genio llamado Roddy Frame
Nos encontramos ante uno de los mejores ejemplos de la evolución discográfica y musical de un grupo. En este caso os hablamos de Aztec Camera, que había debutado en 1983 con el disco High Land, Hard Rainy había cosechado un éxito moderado como banda de la New Waveochentera. Dos canciones de su primer trabajo, Oblivius, y la inolvidable Walk Out to Winter, avalaron el brillante debut.
Pero el grupo, de la mano de un ilustre productor, el guitarrista y líder de Dire Straits, Mark Knopfler, apenas un año después, derivará con su segundo trabajo hacia lo que se conoce como Art RockPop Sofisticado o Soft-Pop. El resultado será Knife, que hoy recomendamos como disco del mes en Mi Nueva Edad.
Knife es, indudablemente, la obra maestra del grupo. Aunque tal vez aquí debería dejar de hablar de Aztec Camera como un grupo, ya que se había convertido, y ya será así siempre, en el instrumento para vehiculizar el ingente talento de Roddy Frame, su líder, cantante, guitarra y compositor, también cantautor en el sentido británico del término de un cantante que escribe e interpreta sus propias canciones, en la tradición de Paul Weller, por ejemplo.
Aztec Camera son y serán un grupo de músicos de estudio, y un grupo de músicos de gira en directo, que irán cambiando y alternando en derredor de la magia creativa de Roddy Frame, principio y fin de la marca. Por eso, en Knife, asistimos a la completa explosión compositiva de uno de los mejores músicos del pop-rock británico y escocés.
Roddy Frame decide abandonar gran parte del patrón de Nueva Ola que alimentaba el primer disco de Aztec Camera para componer un trabajo barroco, de letras profundas y poéticas, bañadas en un halo de gran melancolía. El resultado es un disco inolvidable, uno de los más inolvidables de la década de los 80, con su ambiente depresivo, la tonalidad de las canciones y todas esas joyas que alberga en su interior.
Desde el inicio, con Still On Fire y Just Like The USA, con esos aires a loDylan que tanto han gustado siempre a Roddy Frame, pasando por dos canciones impresionantes como Head Is Happy (Heart´s Insane) y The Back Door To Heaven —si atendemos con cuidado podemos encontrar el rastro de las guitarras del propio Mark Knopfler—, hasta alcanzar algunas de las mayores obras maestras de Roddy FrameAll I Need Is Everything —con esa larga salida del tema apoyada en una brillantísima parte instrumental— y Backwards And Forwards —una balada que pone los pelos, literalmente, de punta—, y el tremebundo final con la canción que da título al álbum: Knife.
Tal vez sea esta canción, Knife, la que mejor defina el espíritu del disco. Nueve minutos que repiten un ritmo monótono y machacón que se muestra capaz de crear una atmósfera desesperanzada, agotada y amargada, que transmite una introspección demoledora adornada con una melodía preciosa y delicada.
Sin duda, este es el disco que debes escuchar de Aztec Camera si no los conoces (o si no conoces a Roddy Frame, mejor dicho), para luego, si quieres, retroceder a los fuegos artificiales nuevaoleros de su debut con High Land, Hard Rain.
Knife es un disco alejadísimo en lo conceptual y en lo instrumental de aquella primera entrega, en donde solo existe una continuidad en el lirismo de sus letras y en su ánimo de tarde de lluvia otoñal. ¿Acaso las mejores canciones no son aquellas que nos rescatan en una tarde de lluvia otoñal?
Pues de eso trata Knife, de estados de ánimo como una forma de crear música, arte, belleza. Con la firma de Roddy Frame; eso significa calidad, delicadeza, intensidad, es decir, los ingredientes de una obra maestra musical que consiguen que un disco nos toque en lo más profundo y nos emocionen.

miércoles, 8 de mayo de 2019

El disco en directo que lo cambió todo

*Esta reseña apareció en Mi Nueva Edad:
Intérprete: Dire Straits
Título: Alchemy: Dire Straits Live
Discográfica: Vertigo/Warner Bros
Género: Rock
Duración: 1h; 33min; 59 seg
Número de canciones: 11 (2 CD)
Fecha de publicación: 1 de marzo de 1984

El disco en directo que lo cambió todo
Estamos ante un disco que marcó una época, el momento más dulce del grupo, con cuatro obras maestras a sus espaldas y pletóricos en sus actuaciones en directo. Me estoy refiriendo al inmortal Alchemy: Dire Straits Live, que significará un antes y un después en la historia de la banda y, por qué no decirlo, en la vida musical de muchos de nosotros. Por eso lo traemos hoy a Mi Nueva Edad como el disco recomendado para el mes de marzo.
La grabación en directo fue tomada de dos conciertos realizados en el londinense Hammersmith Odeon, llevados a cabo en las noches del 22 y 23 de julio de 1983. El grupo andaba metido en la gira de su último disco en estudio por entonces, el extraordinario Love Over Gold, que presentaba una mayor complejidad compositiva en sus canciones que, a diferencia de los álbumes anteriores, aparecían teñidas de una atmósfera peculiar, en donde mandaban los largos pasajes instrumentales.
Esta idea conceptual fue llevada a la práctica en el concierto que conforma el disco Alchemy. Así, se interpreta de forma exacta y emocionante, en sus casi 14 minutos, Telegraph Road, una suite del disco Love Over Gold que quizás sea la mayor proeza compositiva en la historia del grupo. Sin embargo, otros temas y grandes éxitos anteriores resultaban más cortos en sus versiones originales, por lo que se decidió ampliarlos para la ejecución en directo. De esa forma, los 5 minutos de Once Upon A Time On The West del álbum Communiqué, se convierten en una obertura del concierto extraordinaria que alcanza los 13 minutos.
Casi todos los temas del Alchemy siguen esta evolución; de esa forma cristalizan una interpretación mucho más que mágica o legendaria del tema Sultans Of Swing, que para siempre perseguirá a la banda en directo. La versión original, de 5 minutos, se convierte durante casi 11 minutos en un prodigio de virtuosismo de Mark Knopfler a la guitarra, incluido el punteo, uno de los más célebres de la historia del rock.
Todas las canciones son magníficas, como marcadas por una inspirada vitalidad eléctrica que convierten al disco en una experiencia inigualable. Tunnel Of LovePrivate Investigations o Romeo And Juliet se metamorfosean en grandiosas composiciones. La banda, con un Mark Knopfler desatado como nunca, se complementa con el eterno John Illsley al bajo, Hal Lindes a la guitarra, Mel Collins al saxofón (toda una leyenda), Alan Clark a los teclados y el batería Terry Williams en un extraordinario ejercicio de percusión repleto de potencia y ritmo.
Los músicos encargados de poner en escena el nuevo concepto musical de la banda son más que sobresalientes, lo que se traduce en la solidez de una toma de sonido directo demoledor y, a la par, delicado. Esto es producto de los largos solos de guitarra, de los valles melódicos, y de los cambios de ritmos que presentan los arreglos de estas canciones en directo, elevando así los temas más clásicos del grupo a la categoría de leyendas.
Alchemy, junto con el siguiente álbum de estudio, el superventas Brothers In Arms, fueron los catalizadores para que el grupo experimentara un éxito masivo, también en los Estados Unidos. Aún eran capaces de hacer y firmar buenas canciones, pero después empezaron a languidecer. Por eso, Alchemy marca el momento decisivo en la historia de la banda, el instante brillante, repleto de energía e inspiración, que llevó a los de Mark Knopfler a ocupar un puesto en el olimpo musical y a nosotros nos hizo comprender que otro tipo de música, de gran calidad, podía ser vendida masivamente sin que por ello pudiera resentirse. Con Alchemy lograron ese milagro.