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viernes, 16 de noviembre de 2012

tristura


tristura
consignó asustado
y doliente
el príncipe de viana
en su lamentación
por la muerte de
alfonso el rey de aragón

tristura
inventó sinuosos
y agrios trazos
de pergamino
en 1458

y su palabra
para definir el dolor
se conectó al voltaje
de mi pecho
desde el pecho de su
manuscrito

tristura
tabanazo
desde su letra
a la mía

tristura
como maldición ideada
para mí

una palabra creada
a martillazos en una
fragua
a medida
del ataúd
de mi lástima

como
cuando garcilaso
compuso el poema
a la muerte de su hermano fernando
y con la pluma trepanó
el agujero
que nos comunica
en el dolor de los siglos
hirvientes y despellejados
como mi propia
tristura

y como garcilaso
yo también
soy
herido de muerte

jueves, 27 de septiembre de 2012

costras



el cuerpo repleto de costras

cada palabra tuya una costra
cada letra pronunciada
un costrón

costra que arranco
costra que trago
costra en la garganta

y saboreo la sangre coagulada
como un premio a mi corazón

martes, 29 de mayo de 2012

Literatura y palabras


-¿Usted qué palabra cree que debe emplear, siempre, un escritor, esa a la que nunca, nunca, puede dejar de lado? Tal vez, ¿amor? ¿Amistad? ¿Justicia? ¿Solidaridad? ¿Compromiso?
-Sin dudarlo: YO.

¿Lugar para vivir?


Theodor Adorno:
“La escritura se convierte en un lugar para vivir”.

Vista mi propia realidad... no será, más bien, la escritura un lugar para morir, para alcanzar de una vez esa muerte que me permita descansar de todos vosotros y que sólo mi cobardía me impide perpetrar...

Me conformaré, de momento, con pensar que con cada línea, con cada palabra, me estoy suicidando porque, realmente, la escritura, para mí, es un lugar de muerte.