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viernes, 9 de noviembre de 2012

novísimo parnaso de horrores


agonizar en casa
aplastado por el ataúd
del pasillo

ir por la calle
como un autómata
guiado por tu recuerdo
con las babas colgando
de imbecilidad

beber whisky a solas
reflejado en los espejos del bar
donde tú ya no eres vampira

acomodarse en los bancos del parque
aterido de miedo
y con el pavor a
repetir las sílabas de
tu nombre

sentarse en el retrete
y licuarse en la
vida propia
desaguada

ser muñeco de vudú
acuchillado
por los alfilerazos
de tu vida

martes, 21 de agosto de 2012

El defecto de Bukowski

Bukowski tenía un enorme defecto: consideraba como uno de sus maestros, admiraba profundamente, a Ernest Hemingway… bueno, siempre está bien tener un contrapunto narrativo, un espejo en el cual mirarse con el objeto de no caer en la mediocridad más perruna y literaria.

Creo que Franzen, Auster y otros trabajadores del vómito no poseen espejos que les devuelvan su reflejo jibarizado… o si los tenían, los rompieron hace mucho tiempo porque, y no hay que engañarse con esto, es el camino más fácil para llegar a ser un mierda.