sábado, 2 de febrero de 2019

Las múltiples voces de Robert Palmer



*Esta reseña apareció en Mi Nueva Edad:
https://www.minuevaedad.com/actualidad/2019/1/21/el-disco-del-mes-addictions-volume-i-de-robert-palmer/

Intérprete: Robert Palmer
Título: Addictions volume I
Discográfica: Island
Género: Rock
Duración: 51m; 30 seg.
Número de canciones: 13
Fecha de publicación: octubre de 1989

Las múltiples voces de Robert Palmer

El 19 de enero de este 2019 se han cumplido 70 años del nacimiento de uno de los cantantes con más estilo y presencia sobre un escenario en la historia de la música. Me estoy refiriendo a Robert Palmer, que lamentablemente nos dejó, a causa de un ataque al corazón en un hotel de París, en septiembre de 2003, con tan solo 54 años.
Desde Mi Nueva Edad vamos a conmemorar su cumpleaños recomendando uno de los discos recopilatorios del artista, sin duda el más completo, el primero que apareció y que viene a demostrar el tremendo potencial de este cantante, a veces crooner, muchas veces chico malo del rock, en otras ocasiones glamuroso solista y, siempre, dueño de una colección de canciones excepcionales, pegadizas y conocidas por todo el mundo.
La increíble fama de los temas interpretados por Robert Palmer se demuestra con el contenido de este Addictions volumen I, en donde prácticamente todos los cortes han sido un éxito mundial. En este recopilatorio imprescindible encontramos un trocito de cada una de las preferencias musicales del cantante, de cada una de sus encarnaciones.
Tenemos canciones arregladas con esa línea de bajo y batería poderosa y potente, de hard-rock, coronada con punteos de guitarra eléctricos, como en la demoledora Addicted To Love (de su disco Riptide de 1986), convertida ya en todo un himno y versionada por numerosos artistas, inevitable durante años en los conciertos de Tina Turner, por ejemplo.
Qué decir de Some Like It Hot (1985) y esa introducción telúrica de la batería del ya desaparecido Tony Thompson del grupo Chic, acompañado de los hermanos Taylor de Duran Duran, para aquella super-formación llamada The Power Station en la que Robert Palmer brilló casi a la mayor altura de su carrera.
Y por supuesto, en esta línea de hard, el temazo Simply Irresistible (1988, del disco Heavy Nova, tal vez su obra maestra), una canción de moda perenne y uno de sus hits más universales.
Pero Palmer puede ofrecer otras caras: el de baladista melódico, sensible y delicado, como se demuestra en la optimista Every Kinda People (del disco Double Fun de 1978) y en Sweet Lies (de la banda sonora de la película del mismo título estrenada en 1988).
En la garganta de Robert Palmer siempre se han albergado tonos reggae y caribeños, incluso de bossa nova, como demuestra en Pride (1983, del disco del mismo nombre), en Woke Up Laughing (de Clues, 1980), o en sus posteriores colaboraciones con UB40.
Este recopilatorio verdaderamente energético se completa, por ejemplo, con algunos de los mayores clásicos del Palmer, como Looking For Clues, un deslumbrante trabajo de sintetizadores para el disco Clues, o la sensible y verdadera marca personal del sonido Palmer, la descomunal Johnny & Mary (también de Clues).
He dejado para el final Some Guys Have All The Luck, del trabajo Maybe I´ts Live (1982), versionada con esmero y entrega por Rod Stewart hasta casi convertirla en un éxito propio. Es en esta canción en donde Robert Palmer da una muestra de todo su talento desencadenado.
Visto el material compilado en este Addictions volumen I poco queda por decir. Es el disco perfecto para recordar a este músico que, además, innovó visualmente con sus video-clips, aquellos en los que aparecían esas mujeres clónicas, dejando un fuerte impacto, no sólo musical, en la industria.
Pero la música recogida en este disco tiene una característica que todavía eleva más el valor de Robert Palmer. Se tratan de canciones vitalistas, pegadizas, con vigor y pulso. Por ello, y para celebrar este magnífico 70 cumpleaños de la mejor manera, solo nos queda subir el volumen a tope y desgañitarnos coreando alguna de estas obras maestras de nuestra cultura rock.

El mundo empresarial moderno, la literatura y el Camino del Héroe



*Esta columna se publicó en achtungmag.com:
http://www.achtungmag.com/el-mundo-empresarial-moderno-la-literatura-y-el-camino-del-heroe/

Ayer por la tarde tuve la suerte de poder asistir a la presentación de la empresa Wave8 que tuvo lugar en Madrid. Wave8 es una empresa especializada en programas de Liderazgo y de Crecimiento Personal. En principio, esto parece que pueda tener poco que ver con la literatura, asunto exclusivo que me ocupa en esta columna de los viernes de El Odradek de Achtung! Sin embargo, las ideas de estos cuatro socios están bañadas por referencias literarias, tanto, que en su página web nos reciben con una frase de Proust: “Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia”. Y lo que es mejor todavía, su programa de Liderazgo Personal se desarrolla bajo el lema y las etapas del muy literario Camino del Héroe.

Durante la amena presentación de Wave8 uno de sus socios, Regino Quirós, hizo varias referencias literarias: habló de Herman Hesse y de su peculiar concepción del mundo que, si no recuerdo mal, aparece en Siddhartha (Debolsillo). Además, trajo al presente un término crucial en narratología como es la anagnórisis o el reconocimiento, tomada de la gran tradición grecolatina, al igual que reflexionó sobre el papel de cada uno en su vida en función de si quería pertenecer al coro griego o al Héroe que protagonizaba las obras y su acción.

Y en función a esa idea de ser Héroe, introdujeron su programa El Camino del Héroe. Las cosas aquí respiran literatura por los cuatro costados, curioso tratándose de asuntos empresariales. En primer lugar, el empleo como inspiración de esa idea del mundo que aparece en Siddhartha: Hesse plantea en su novela una especie de alegoría sobre la búsqueda del sentido y del crecimiento personal. Esta búsqueda culmina en el conocimiento propio.
Hesse escribió Siddhartha después de la Gran Guerra, es decir, de la Primera Guerra Mundial. Una guerra brutal, donde las carnicerías y los ataques con gases fueron tristemente famosos. Una guerra que, a la espera de la Segunda, parecía haber descendido al hombre a los infiernos, era ya imposible que cayese más bajo, despojado de todo humanismo y compasión, es decir, ausente por completo de conocimiento.

Esta es una de las motivaciones en la escritura de Siddhartha, pero no la única. La búsqueda de la sabiduría en el conocimiento propio necesita, obligatoriamente, del encuentro con un maestro que, más que enseñarnos, es capaz de canalizar nuestras potencias. No extraña, por ello, que Regino Quirós, en la presentación de Wave8, se refiriera a este libro, porque en sus programas de Liderazgo y Crecimiento Personal también actúan como mentores.

Pero no os voy a engañar: a mí lo que me atrapó desde el primer momento fue esa aplicación empresarial de un motivo literario-mítico como El Camino del Héroe que yo he utilizado para analizar diferentes libros en mi Taller de Literatura Comparada, sin ir más lejos con El incidente del perro a medianoche (Salamandra) del británico Mark Haddon.
Fue el británico John Campbell, especialista en mitos y antropólogo, quien desarrolló esta idea como una forma de fijar el recorrido narratológico básico de muchos héroes de la épica. De una forma más abstracta, decidió bautizar este patrón de comportamiento literario como Monomito, tomando esta palabra de la intraducible novela de James Joyce, el Finnegan´s Wake, llamándolo así por vez primera en la publicación de 1949 titulada El héroe de las mil caras (Fondo de cultura económica).

De esta forma, el Monomito o, si nos gusta más (a nosotros nos gusta más, creo) El Camino del Héroe, está presente en las construcciones míticas de las leyendas épicas, sea cual sea su propia tradición cultural. Este Camino del Héroe pasa a formar parte así de los arquetipos jungianos tan útiles a la hora de establecer estudios desde la perspectiva de la Literatura Comparada.
El Camino del Héroe, formulado y reformulado por diferentes estudiosos, puede albergar más o menos estaciones o puntos determinantes de avance en la odisea, pero, fundamentalmente, se basa en algunos coincidentes. Basado en un esquema de Salida-Iniciación-Regreso, cada fase se compone de sub estaciones en donde el Héroe va conformando su personalidad en función de cómo resuelve las pruebas que le van saliendo al paso.

Dentro del gran apartado denominado Salida, son inevitables las fases conocidas como Llamada a la aventura, Rechazo de la aventura, el Encuentro con el Mentor y el Cruce del Primer Umbral. Sobre todo esto, y como escrito sobre un papel cebolla que lo copiase al detalle, podemos utilizar como ejemplo las historias de la Guerra de las Galaxias (de hecho, en su uso y abuso del mito convertido en chascarrillo de chancleta y pandereta y repetido hasta el empacho, parece radicar su éxito desmesurado) pero no me da la gana, así que os lo ilustraré con la novela de Mark Haddon que os cité antes y de la que, por cierto, se está exhibiendo en Madrid una adaptación teatral.

El protagonista de Haddon, es decir, su Héroe, es Christopher Boone, un muchacho que padece, aunque en la novela nunca se mencione el nombre de la enfermedad, un trastorno de autismo que le hace ser tremendamente dependiente de su padre, pero que, en un momento determinado, tendrá que iniciar la búsqueda de su madre por sí solo atravesando Londres (no creo en los spoilers literarios, lo siento, los que me conocen ya lo saben, la lectura no consiste en una colección de finales, sino en un compendio de recorridos que se interrelacionan entre sí, así que aquellos que aún vivan en la prehistórica idea de leer para alcanzar un final deberían de abandonar ahora, porque voy a destripar el libro).
En primer lugar, he dividido la novela de Haddon en tres actos. El primero, que alcanza hasta la página 157, nos presenta los cuatro puntos fundamentales de inicio del Camino. Christopher, el muchacho, vive en su mundo ordinario, conocido, repleto de rutinas que le proporcionan seguridad, en un ambiente familiar que establece la protohistoria del Héroe. Entonces, se produce la llamada a la aventura, en el momento en que descubre el cadáver del perro de la vecina atravesado con una horca. Este misterio le presenta un desafío, averiguar quién ha matado al perro.
La respuesta al reto transforma su rutina apacible. Sin embargo, una serie de problemas al respecto harán que deba rechazar esta investigación de momento… La situación se complicará cuando el chico descubra que su madre, a la que creía muerta, sigue viva: estamos ante el auténtico reto; acudir a buscarla al otro extremo de Londres.
A la par, la psicóloga y educadora Siobhan ejerce de mentora con el chico, y le va dando claves para superar los problemas y superarse él mismo. De esa forma, tras llevar a cabo una serie de aprendizajes, estará capacitado para iniciar el viaje.
El segundo acto de la novela comprende de la página 157 a la 229, y en él se desarrollan las siguientes fases del Camino del Héroe: se produce El cruce del primer umbral, cuando el protagonista realiza su salida al mundo ordinario sin tutela y afronta lo desconocido. Después, tras diferentes pruebas, retos y enfrentarse a los adversarios, en especial a la policía del ferrocarril, Christopher comienza a comprender el funcionamiento del mundo y el objeto de su aventura.
Así, entrará en la fase del Acercamiento a la cueva profunda, y luego en la llamada Prueba traumática, en donde debe sobreponerse a sus miedos y afrontar la realidad. Esta fase de odisea desencadena el tercer acto.
El acto tercero abarca desde la página 233 hasta el final: aquí el Héroe Christopher obtiene su recompensa, que es la reunión con su madre; es decir, acaba de alcanzar el más allá, el lugar por el cual inició el viaje y soportó toda la aventura.
Tras esa recompensa, el Héroe inicia su camino de vuelta, en este caso el retorno al mundo ordinario, pero con una personalidad enriquecida que ha madurado hasta alcanzar el umbral de su casa y completar el retorno final. La vida de Christopher se estabiliza en sus relaciones paternas y maternas. Ha conseguido el objetivo del Camino del Héroe: transformarse así mismo a la par que transforma su mundo ordinario. Así lo manifiesta el propio protagonista:
“Y sé que puedo hacer eso porque fui a Londres yo solo, y porque resolví el misterio de ¿Quién Mató a Wellington? y encontré a mi madre y fui valiente y escribí un libro y eso significa que puedo hacer cualquier cosa”.
Tal es este Camino del Héroe literario. He empleado el ejemplo del libro de Mark Haddon, pero podemos buscarlo en El guardián entre el centeno de Salinger o en la Odisea de Homero, nos da igual el tipo de novela o de obra. Este circuito arquetípico trabaja con el inconsciente colectivo, de ahí que el lector se identifique de inmediato con las peripecias, crisis, desafíos y triunfos del Héroe.
Os comparto una reseña crítica que hice del libro de Mark Haddon para el sitio Mi Nueva Edad:

En Wave8, regresando al asunto que me ha inspirado esta columna de hoy, han tomado como ejemplo de superación y aprendizaje este Camino. Un Camino en donde el héroe es capaz de transformar su mundo ordinario en un mundo especial, un mundo en donde experimenta lo que podríamos definir como una nueva resurrección tras desarrollar el ser interno que acabará completando el circuito de formación.

Así, se generan las historias literarias. Nosotros, los literatos, a los que nos gusta la literatura, quienes, simplemente, la amamos, celebramos con asombro que todo esto se aplique y traduzca en técnicas empresariales tan complejas y lejanas a nuestras bibliotecas y libros polvorientos. Estos programas innovadores que beben de nuestros arquetipos literarios con los que hacemos las novelas son ahora programas que caracterizan a la empresa moderna y competitiva: esa empresa que se ocupa de las personas.
Como la literatura, al fin y al cabo; porque ¿en qué otra podría consistir la literatura sino en ocuparse de las personas?

sábado, 5 de enero de 2019

Gregorio Muelas, poeta: La mercadotecnia está invadiendo los terrenos otrora seguros para la buena poesía



*Esta entrevista aparció en achtungmag,com:
http://www.achtungmag.com/gregorio-muelas-poeta-la-mercadotecnia-esta-invadiendo-los-terrenos-otrora-seguros-para-la-buena-poesia-esto-dice-mucho-en-contra-de-la-sociedad-en-la-que-vivimos/

Se asoma a esta Galería de Cronopios de Achtung! nuestro cuarto invitado y uno de nuestros más recientes colaboradores: el poeta Gregorio Muelas. Un esforzado de la poesía que vive las 24 horas del día consagrado a la producción lírica. Le roba horas al sueño y al descanso con el anhelo de configurar una obra sólida y original que no solo se cimente en lo poético. Además, Gregorio Muelas ejerce como fino crítico literario (tal y como podemos comprobar en sus colaboraciones aquí en Achtung!). Muelas codirige la Revista Crátera de crítica y poesía contemporánea y ha publicado hace poco el volumen Polifonía de lo inmanente (Lastura/Ediciones Juglar), en colaboración con su gemelo literario, el poeta Heberto de Sysmo, con quien firmó, también, un precioso libro de haikus: La soledad encendida (Ultramarina cartonera). Además de todo lo anteriormente enumerado, el currículo de Gregorio Muelas es deslumbrante: ha ganado el Poetry Slam del I Festival de Poesía de Valencia “Vociferio” 2011, ha publicado los poemarios Aunque me borre el tiempo (Círculo Rojo, 2010) y Un fragmento de eternidad(Germanía, 2014), y el libro de guiones de cine Cuando la aurora le hable al tiempo (Círculo Rojo, 2011), además de incontables prólogos y poemas incluidos en varias antologías de asociaciones literarias y culturales. Algunos de sus poemas han sido traducidos al japonés, al ruso y al rumano.

Revista Achtung!: El capitalismo literario, o este complejo mundo editorial utilitario que ahora impera en la literatura, ha generado la idea de que todo el mundo puede ser poeta… ¿Pero todo el mundo puede ser poeta?
Gregorio Muelas: El poeta nace y se hace. Pero tiene que nacer de alguna forma. Si eres poeta o no lo eres, eso es algo que tienen que decirte los demás. Hasta que una voz fundamentada no te diga que eres poeta no deberías considerarte como tal.
Revista Achtung!:¿Pero qué voz es esa? Hemos llegado a un momento en el que todo el mundo cree que puede ser poeta… ¿Tal vez esto sea por culpa de la crítica que se muestra laxa y lo tolera todo? Tú haces crítica literaria también, ¿qué tipo de crítica se puede realizar si poéticamente ya todo vale? Un bloguero o una presentadora de televisión publican un libro repleto de memeces y se considera poesía, y los críticos no entran a valorarlo…
Gregorio Muelas: Ligado a la crisis económica viene relacionado un incremento de los productores y de los medios de producción de poesía. Esto se ve muy claramente en el caso del haiku, que es una forma poética aparentemente sencilla a la que muchos se aproximan creyendo que pueden ser afortunados desarrollándola. Por eso proliferan tantos libros de haikus que deberíamos escribirlos como jaikus, con jota y no con hache, porque no lo son. Son otra cosa. Yo he intentado hacer haikus acercándome con respeto a la tradición poética, no al género, porque al tratarse de un género breve mucha gente se cree que puede tener suerte y hacerse un nombre en ese campo; en ese caso el haiku está pésimamente entendido.
Revista Achtung!: ¿Pero qué necesitas para considerarte o ser considerado como poeta? ¿Quién debe considerarte poeta? ¿La crítica, los lectores?
Gregorio Muelas: Es el bagaje de toda una obra, de una vida entera. Ser poeta es una segunda piel. Hay muchas personas a las que les interesa confundir ocio y cultura para que ningún grupo pueda acceder a esa cultura verdadera y generar una alternativa a los grandes medios de poder. Por eso, el poeta es subversivo en ese aspecto: socava ese poder o ese establishment con su práctica casi clandestina. Yo soy un poeta nocturno, relacionado directamente con esa clandestinidad.
Revista Achtung!: Y dentro de esa nocturnidad se desarrolla tu esfuerzo lírico.


Gregorio Muelas: Estoy todo el día trabajando y la poesía es a partir de la una de la madrugada, y no es raro que, metido en faena, me den las cuatro de la mañana. Es en estos momentos, curiosamente, cuando me siento más efervescente y más lúcido. Necesito rodearme del silencio y del sosiego, de la calma. Mi descanso es la práctica de la poesía. No duermo más de cuatro o cinco horas al día. Así desde hace varios años. Llevo arrastrando una crisis de sueño autoimpuesta porque mi descanso no está en la cama sino en la poesía. De verdad que dormir es una pérdida de tiempo y necesito maximizar mi tiempo, aunque eso signifique sacrificar el supuesto descanso para practicar mi pasión, sin la cual no soy nadie. Me explico, sin poesía no soy nadie para mí mismo. A mí no me importa ser o no ser alguien para los demás, lo que me interesa es ser alguien para mí mismo: la poesía me ayuda a conducirme hacia ese camino de ser alguien y por lo tanto es, además, algo que me ayuda a sentirme en plenitud.

Revista Achtung!: ¿Cómo afrontas la creación de una obra poética?
Gregorio Muelas: Siempre que abordo una obra la rodeo de estudio. Leo mucho, indago, trato de formarme porque no quiero caer en ese pecado de ingenuidad, de principiante, y que alguien mucho más versado me pueda decir “crees que estás llegando a algún sitio y no es así”. No se puede caer en la ingenuidad de pensar que estas creando algo nuevo cuando eso ya está hecho. De todas formas, la intención, cuando me aproximo a un género o una tradición poética, es la de tratar de decir algo diferente, nuevo. Respetando la tradición, siempre, pero intentando trascenderla de alguna forma. Es como si dijera “me atrevo a esto, pero lo que tengo detrás es mucho”. Hay que respetar la tradición y, desde ahí, intentar decir algo diferente. Eso sucede con el libro de haikus La soledad encendida, por ejemplo, es un intento de renovar algo, de que lo clásico sea un poquito diferente.
Revista Achtung!: Respetas la tradición, pero los poetas de hoy en día han tirado la tradición a la basura. Primero, porque no tienen lecturas, en segundo lugar porque no reconocen a los maestros,  y en tercer lugar porque se creen que en la poesía todo vale.
Gregorio Muelas: Todo eso no son más que modas pasajeras, sin duda. Las reglas de la poesía hay que conocerlas para saberlas romper. Esta nueva corriente de poetas blogueros es una moda. Ellos no quieren conseguir lectores sino seguidores. Pero el mejor crítico que existe es el tiempo, que coloca a cada uno en su lugar. De esta moda de los blogueros se está lucrando el mercado editorial, pero esto tiene su tiempo contado. Luego el Tiempo con mayúsculas los colocará en donde deben estar, que será en el terreno del silencio y del olvido. Lo que debe prevalecer es el estudio y el respeto a tradición, y eso es algo que estos autores no tienen ni conocen.
Revista Achtung!: En la Revista Crátera dedicáis una extensa parte a la crítica literaria.
Gregorio Muelas: La crítica es, hoy en día, más necesaria que nunca. Solo así podemos ser capaces de orientarnos y poder cribar a este tipo de autores a los que nos hemos referido antes, los blogueros, por ejemplo. Luego, además, abordo a la crítica como una forma de crecimiento personal. Hago crítica para aprender. Considero la crítica literaria como un género propio, con sus reglas particulares y determinadas. Luego, cada crítico tiene su estilo, su enfoque, pero para mí lo fundamental de la crítica es que la entiendo como un trabajo de escritor. No se trata sólo de criticar una obra que tenga valor, sino que sea la propia crítica la que tenga ese valor en sí misma, que esté bien escrita, bien hecha, y la entiendo como un elemento fundamental de mi trayectoria literaria. Por eso, Crátera es una Revista de crítica y poesía contemporánea, porque deseamos evitar que se convierta en una mera antología poética trimestral, y lo evitamos incluyendo la perspectiva crítica para abarcar el más amplio espectro poético posible. Vivimos en un sistema maquiavélico, perverso, nos encaminan hacia el adocenamiento, hacia una distopía; el crítico debe saber discernir y ser coherente, solidario con el lector, filántropo, para que haga una criba previa y ofrecerle de lo bueno lo mejor o, al menos, lo bueno sí es que lo hay.


Revista Achtung!: ¿Cómo eres de crítico ante la composición de tus propios poemas?
Gregorio Muelas: Yo diría que en ese aspecto soy juanramoniano, puedo estar revisando un texto durante tres o cuatro años hasta que me quedo medianamente satisfecho. Ahora, cuando publico, ya no vuelvo sobre el texto porque ya estoy embarcado en un nuevo proyecto, en el futuro. Por eso, el mejor trabajo es el que acabo de publicar, siempre. Y cuando publique otro libro, entonces será ese mi mejor trabajo. Hay tanto por decir que no puedo perder el tiempo en volver atrás y revisar lo ya publicado.
Revista Achtung!: ¿Qué te proporciona tanto sacrificio poético, si podemos entenderlo así, como un sacrificio?
Gregorio Muelas: La poesía es un acto de presente con proyección de futuro. Lo escrito aquí y ahora se queda aquí, pero yo sigo evolucionando. Vas dejando algo, una huella, tal vez sea una idea romántica. Siempre he peleado por no ser uno más y quizás la poesía me acerque a esa aspiración. Es una vocación por dejar una pequeña huella, un registro de mi paso por el mundo, y si además puede servirle a alguien, entonces es algo estupendo. La poesía me permite conducirme en la vida y desarrollarme como persona, eso dota a todo lo demás de sentido. La literatura sirve para acrecentar nuestro nivel de pensamiento crítico.
 Revista Achtung!: Dado el panorama actual de la poesía y de la crítica, ¿ves posible el surgimiento de una Generación importante?
Gregorio Muelas: La idea de Generación está en crisis. Es un cliché que puede usar cierto segmento de la crítica para encasillar a la gente. Es una forma gastada, actualmente no hay un contexto histórico unificador. Podríamos hablar de tendencias poéticas y corrientes, eso sí. La idea de Generación es una trampa para el crítico. No creo que exista ninguna a corto plazo. La Generación del futuro poético necesariamente dotará al término de otro significado. Es posible que se trate de uniones aisladas entre algunos poetas afines que coincidan en intereses. Pequeños grupos, porque las próximas Generaciones se conformarán por relaciones entre pocos miembros…, hasta que llegue un crítico avezado que conseguirá poner orden y discernir el espíritu de esa Generación. Aunque, dados los tiempos tan particulares que corren, se tratará de una Generación desde un punto de vista no tradicional, quizás más experimental.

Revista Achtung!: ¿Cómo cambia el hecho poético la inmediatez que permiten las Redes Sociales?
Gregorio Muelas: Nosotros, en la Revista Crátera, por el mero hecho de hacerla en papel, ya estamos rescatando la tradición, aquello que le da empaque a la literatura, que no es otra cosa que la fisicidad. Somos amantes y coleccionistas de libros, que son la esencia de lo físico de la literatura; por otra parte, en este contexto actual, con esa configuración de la inmediatez de las Redes Sociales a las que todo el mundo puede acceder, paradójicamente, hoy en día es casi más difícil hacerse visible de lo que era antes. Hay mucho ruido, y entre todo ese ruido, para saber que estás haciendo las cosas bien, necesitas ser armónico. Solo así, entre todo ese maremágnum, podrás tener un eco y una trascendencia.
Revista Achtung!: Entonces, publicar una revista en papel, y además de poesía y crítica, puede parecer un esfuerzo extraordinario.
Gregorio Muelas: Por eso mismo, apostar por una publicación en papel en un contexto donde reina lo digital es algo heroico. Es lo que nos gusta y espero que la gente que está de acuerdo con nosotros también lo valore, al menos tanto como nosotros, que hacemos Crátera. Y el reconocimiento nos llega de editoriales de prestigio tales como Renacimiento o Fondo de Cultura Económica, que no sólo nos felicitan, sino que además, incluso, nos mandan libros para que los reseñemos porque sienten que deben aparecer en Crátera.
Revista Achtung!: Eso significa que estáis en el camino del reconocimiento a una obra bien hecha desarrollada en unos momentos especialmente complejos…
Gregorio Muelas: Eso significa que estamos en una buena línea, haciendo algo que merece la pena. Nos enorgullece. Por ello es una gran lástima que la mercadotecnia este invadiendo los terrenos otrora seguros para la buena poesía, ocupada por lo que prolifera en las Redes sin criterio alguno. Esto dice mucho, lamentablemente, en contra de la sociedad en la que vivimos.
A continuación os dejamos los enlaces de las colaboraciones de Gregorio Muelas en Achtung!:
Artículo que publicamos en Achtung! dedicado a las revistas literarias españolas y en donde hablamos de la Revista Crátera:
Enlace a la crítica que escribí sobre el libro Polifonía de lo inmanente para el blog de pensamiento poético Verde Luna:
Enlace a la crítica de La soledad encendida, también publicada en Verde Luna:
Información sobre las presentaciones de algunos números de la Revista Crátera:

Galería de Cronopios de Achtung!:
1-Juan Laborda Barceló, escritor:
2-Álvaro Espinosa, músico:
3-Fernando Marañón, escritor:

El camino hacia la inmortalidad de Händel



*Esta crítica apareció en Mi Nueva Edad:
https://www.minuevaedad.com/actualidad/2018/12/24/el-disco-del-mes-el-mesias-de-handel/

Intérprete: G. F. Händel
Título: El Mesías
Discográfica: Phillips Classics
Género: Música Clásica
Duración: 2h; 10min; 50 seg.
Número de canciones: 52 (2 CD)
Fecha de publicación: 1992
El camino hacia la inmortalidad de Händel
El disco que recomendamos en Mi Nueva Edad para este mes de diciembre no puede estar más acorde con las fechas navideñas: se trata de El Mesías, obra del compositor alemán, nacionalizado inglés, George Friedrich Händel. Y además, os traemos una grabación histórica. Se trata de la toma en directo del concierto conmemorativo del 250 aniversario de la primera interpretación de la obra.
Händel estrenó este célebre oratorio en 1742, y lo hizo en Dublín, de ahí lo significativo de este concierto aniversario, dado que las voces del coro de The Academy of St. Martin in the Fields, dirigidas por Sir Neville Marriner, volvieron a Dublín (concretamente al Point Theatre) en abril de 1992. Se tendía, así, un puente temporal que unía al propio Händel dirigiendo su oratorio —ante 700 personas y con fines caritativos— en el New Music Hall un 12 de abril de 1742 con la memorable ejecución del la orquesta y coro dirigidas por Marriner.
La obra, compuesta por Händel en Londres, en apenas tres semanas de intenso trabajo, repasa la vida de Jesus de Nazaret, desde su nacimiento hasta su pasión y muerte, con una última parte referente al Juicio Finaldesarrollada con fragmentos tomados del Apocalipsis.
Al parecer, Händel creó el oratorio bajo el impulso de una epifanía, una especie de revelación que lo llevó a desplegar un impulso creativo imparable. De esa forma, El Mesías se estructura en tres partes bien diferenciadas. Una primera, basada en el Libro de Isaías, anuncia la llegada de Jesucristo y es la más representativa de la Navidad. Destaca su pequeña obertura a modo de sinfonía.
La segunda parte se ocupa de la Pasión, Resurrección y Ascensión de Cristo, inspirada en textos de los evangelistas. El final del oratorio, en su tercera parte, se centra en el triunfo de Cristo sobre la muerte y en el Juicio Final que llegará tras el Apocalipsis.
La partitura contiene el famosísimo, celebérrimo, Aleluya—que puso en pie, entusiasmado, al Rey Jorge II— la delicada Pifa de apenas un minuto, y algunas interpretaciones corales inolvidables como “All We Like Sheep Have Gone Astray” o piezas como “Ev´ry Valley Shall Be Exalted”, “Rejoice”, y el final épico, denso y ceremonial, compuesto por “Worthy Is The Lamb” y “Amen”.
Cabe destacar, dentro de esta interpretación de The Academy of St. Martin in the Fields, las actuaciones de la soprano Sylvia McNair y de la mezzo-soprano Anne Sofie von Otter, así como del alto Michael Chance, del tenor Jerry Hadley y del impresionante bajo Robert Lloyd.
Sir Neville Marriner firma aquí una ejecución de El Mesías inolvidable y a la altura de lo que exigía la fecha; ni más ni menos que el 250 aniversariodel estreno de una de las composiciones más emocionantes de la música que Händel, hasta su muerte, dirigió todos los días de Pascua en el londinense Covent Garden y a beneficio del Hospital Foundling.
De hecho, para que nadie se aprovechase y se pudieran destinar todas las recaudaciones de las puestas en escena de la obra para beneficencia,Händel se negó a publicarla en vida. Con esta obra, acababa de hacerse inmortal.

viernes, 4 de enero de 2019

Reggae, lírica y Caribe


*Esta crítica apareció en Mi Nueva Edad:
https://www.minuevaedad.com/actualidad/2018/11/19/el-disco-del-mes-very-best-ub40/

Intérprete: UB40
Título: The Very Best Of UB40 (1980-2000)
Discográfica: Virgin
Género: Reggae
Duración: 1h; 17min.
Número de canciones: 20
Fecha de publicación: 31 de octubre de 2000

Reggae, lírica y Caribe

UB40, el numeroso grupo de Birmingham, vuelve a los escenarios españoles. Lo hará el próximo 4 de diciembre, en la madrileña sala de La Riviera y con motivo del tour del 40 aniversario, una gira en la que interpretan sus éxitos mundiales. Por este gozoso motivo hoy, desde Mi Nueva Edad, queremos recomendar un disco recopilatorio de UB40, la mejor forma de entrar en contacto con todas esas canciones inolvidables del grupo. Se trata de The Very Best Of UB40 (1980-2000), y que recoge lo mejor de su producción hasta el cambio de siglo.
20 canciones componen este álbum, y todas son tan buenas como legendarias. Podemos disfrutar en este disco de piezas tales como Rat In Mi Kitchen, Bring Me Your Cup, Food For Thought, Sing Our Own Songy, como no, de la emotiva Come Back Darling.
Por supuesto, la selección atiende al gran sexteto de covers que han aupado al número uno de las listas a la banda y que les han reportado tanta fama como sus composiciones originales: Cherry Oh Baby —del jamaicano Eric Donaldson, popularizada por los Rolling Stones—, ( I Can´t Help) Falling In Love —de Elvis Presley—, el megahit de Red Red Wine —original de Neil Diamond—, la emoción a flor de piel de Kingston Town —de Lord Creator—, Many Rivers To Cross —de Jimmy Cliff—, I Got You Babe —de Sonny and Cher— y de regalo la versión inédita hasta entonces de Light My Fire —The Doors—.
La música de UB40 es fiel a sus principales argumentos, que los han llevado al éxito sin grandes complicaciones: una poderosa combinación de música reggae con un potente grupo de metales y unas pizcas de bajo funk. Desde esa propuesta, unida al lirismo y a la melancolía de algunas de sus letras, han cocinado algunas de las piezas de reggae más coloristas y más sentimentales de la música de este género.
Esto es lo que más me gusta de UB40, y queda muy bien reflejado en este disco de recopilación: pese a lo refulgente de su música, son un grupo con abundantes canciones de amor, con sonidos de corazones quebrados, aquello que se denomina como lovers rock, un cierto tipo de reggae romántico. Así lo demuestra la obsesiva e hipnótica Don´t Break My Heart, que suena subterránea y rasgada. Una especie de muselina metálica, gelatina con relleno de guijarros. Nata montada de ánimos desgajados.
Otra forma de querer y desear algo es mediante la nostalgia mostrada por un lugar en la distancia, esa pena que se pone de manifiesto en Kingston Town. La morriña se apodera del ritmo caribeño. En esto radica gran parte de la genialidad del grupo, y eso se demuestra en (I Can´t Help) Falling In Love, que resume toda la filosofía de UB40: una versión arreglada con un ejército de metales desbocados que sujetan toda la enormidad de la tristeza de su canto melancólico. Y además, es ligera como la corona de espuma de una pinta de cerveza, deliciosamente dulce como el chocolate, pero nos raspa en el corazón.
Así son UB40: mucho más que canciones arco iris y reggae ligero. Son lírica estampada en un pentagrama de mares Caribe.