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miércoles, 26 de junio de 2013

crónicas del armagedón literario (1)



“Los autores por su lado, aceptaron convertirse en marcas comerciales. Es la llamada profesionalización del autor, desde las bienvenidas escuelas literarias, donde los alevines de escritor aprenden de gentes experimentadas los usos y costumbres del trato editorial, desde la nota del contrato hasta el tipo de texto a presentar. La presencia abrumadora de los agentes literarios, ocupados en arreglar la intendencia de los artistas (…) fue sancionada sin mayores problemas, porque descarga al autor de innumerables esclavitudes; por ejemplo, la de buscar salida a sus obras. Esto contribuye a que experimenten de otra manera la vida literaria. Los agentes literarios son como la lavadora, la secadora y el lavaplatos para el ama de casa, que alivia los rigores de la vida cotidiana y lava las mudas, para que los escritores se dediquen a tareas de alto rango. Dicho de otra forma, los agentes crearon un área de servicios de pago para los autores (…) Nos hallamos ante una sociedad literaria en que los escritores son simplemente famosos o desconocidos”

Germán Gullón.
Los mercaderes en el templo de la literatura.
Caballo de Troya, Madrid, 2004, pp. 27-28.


sábado, 23 de marzo de 2013

ejercer de crítico



voy a ejercer de crítico, de esos que periodizan historias literarias, literaturas nacionales, nombran los autores reputados y reseñan obras aupándolas o hundiéndolas: hoy existen dos mundos, la vida literaria y la literatura: en la vida literaria se asientan los hijosdeputa y en la literatura, pues el resto, y lo digo así porque me he vestido de crítico y eso me da licencia para insultar y, mientras ignoro la literatura puedo codearme con los hijosdeputa en la vida literaria con profusión de chocarrerías, saludos, palmotadas y correrías de alcoholes y favores pagados a media noche