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lunes, 1 de julio de 2013

crónicas del armagedón literario (2)



“El desacuerdo sobre la función de la literatura profetiza, asimismo, un futuro vacío de contenido, aunque en el inmediato pasado la obra de arte literaria, sin la ayuda de la propaganda y la mercadotecnia, haya despertado millones de mentes al esplendor y a la miseria de la vida humana. Lo que ahora despierta la curiosidad es la marca del autor; pero, cuidado, porque los productos comerciales llevan una fecha de caducidad”

Germán Gullón.         
Los mercaderes en el templo de la literatura.
Caballo de Troya, Madrid, 2004, pp. 37.


miércoles, 26 de junio de 2013

crónicas del armagedón literario (1)



“Los autores por su lado, aceptaron convertirse en marcas comerciales. Es la llamada profesionalización del autor, desde las bienvenidas escuelas literarias, donde los alevines de escritor aprenden de gentes experimentadas los usos y costumbres del trato editorial, desde la nota del contrato hasta el tipo de texto a presentar. La presencia abrumadora de los agentes literarios, ocupados en arreglar la intendencia de los artistas (…) fue sancionada sin mayores problemas, porque descarga al autor de innumerables esclavitudes; por ejemplo, la de buscar salida a sus obras. Esto contribuye a que experimenten de otra manera la vida literaria. Los agentes literarios son como la lavadora, la secadora y el lavaplatos para el ama de casa, que alivia los rigores de la vida cotidiana y lava las mudas, para que los escritores se dediquen a tareas de alto rango. Dicho de otra forma, los agentes crearon un área de servicios de pago para los autores (…) Nos hallamos ante una sociedad literaria en que los escritores son simplemente famosos o desconocidos”

Germán Gullón.
Los mercaderes en el templo de la literatura.
Caballo de Troya, Madrid, 2004, pp. 27-28.