Y después de 99 años insistiendo, enseñándome cómo era La Resistencia, viejo, amigo, maestro, te has marchado y me has dejado indefenso. Ya no sé como voy a resistir. Te conocí en la playa de piedras de Villajoyosa mientras pensaba que yo era como una piedra de esas de la orilla, me hablaste de Uno y el Universo. Luego llegaron los Héroes y las Tumbas (qué curioso, en otra playa, años después, serían las Tumbas de los Poetas, donde bajo arena y barro enterré mis expectativas de ser amado, del Ser Amado). Me ayudaste a descubrir que yo también sufrí a una Alejandra, en este caso un amor palíndromo, como amargo y desagradecido.
A los 99 te has marchado, has dejado de resistir, y ya no sabré la forma de hacerlo: en el peor momento: cuando todo este río es sólo arena.
